Harrison tuvo muchas dificultades con el Consejo de la Longitud. Los miembros eran astrónomos y estaban convencidos de que la solución del problema de la longitud provendría de la astronomía. No estaban dispuestos a aceptar que un simple carpintero los hubiera vencido. Por si fuera poco, uno de los miembros más importantes del consejo, el astrónomo Neville Maskelyne, era además concursante con un método basado en el movimiento de la Luna. Fue preciso que interviniera el rey de Inglaterra, quien se había interesado en Harrison y sus relojes, para que por fin le otorgaran a éste el premio, en 1771. El problema de determinar la longitud en el mar estaba resuelto para los próximos 200 años.
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El famoso Número Cuatro, el reloj que por fin le dio a Harrison el reconocimiento que merecía. Hoy en día sus cronómetros se encuentran en el Museo Marítimo de Greenwich, Inglaterra. Los relojes 1, 2 y 3 están en funcionamiento. El Número Cuatro, o H-4, está parado y en una vitrina.Hasta hace poco todos los barcos llevaban a bordo relojes marinos descendientes de los “cronómetros” de John Harrison. Hoy ya no se usan, pero sólo porque existe el Sistema Mundial de Localización.