Shapley
sabía que algunos de los puntos de luz de la Vía Láctea
que a simple vista parecen estrellas son en realidad, como revela el
telescopio, nutridos grupos de estrellas. Estas familias estelares conocidas
como cúmulos globulares pueden contener entre 10 000 y
1 millón de estrellas. Shapley usó los telescopios del
observatorio del monte Wilson para fotografiar los cúmulos globulares,
buscar variables cefeidas en su interior y calcular la distancia a la
que se encontraban.

Descubrió
que los cúmulos globulares están distribuidos en una región
esférica. Shapley conjeturó entonces que los cúmulos
globulares formaban "una especie de estructura un vago esqueleto
de la galaxia, el mejor indicio de su extensión y orientación".
En consecuencia, se dijo Shapley, el centro de la distribución
de los cúmulos globulares tenía que coincidir con el centro
de la galaxia.
La
Vía Láctea presenta un máximo de anchura y luminosidad
cerca de la constelación de Sagitario, al sur. Aún sin
telescopio uno podría inferir que en esa dirección se
encuentra el centro del disco galáctico.

Shapley
descubrió que una tercera parte de los cúmulos globulares
conocidos en su época se concentraba en las inmediaciones de
Sagitario, en una región del cielo que representa menos del 2%
de toda la bóveda celeste. Allí, sin duda, se encontraba
el centro de la galaxia muy lejos, más allá de las
estrellas de Sagitario. El sol no estaba ni por asomo en la región
central de su propia galaxia. Hoy sabemos que nuestra estrella gira
alrededor del centro de la galaxia a una distancia de 30 000 años-luz
(cerca de un millón de millones de millones de kilómetros)
y a razón de una revolución cada 200 millones de años.
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