Armado con la relación de Henrietta Swan Leavitt el astrónomo Harlow Shapley, del observatorio del monte Wilson, se entregó a la tarea de elaborar un mapa de la Vía Láctea y determinar la posición del sol dentro de la galaxia.

Shapley sabía que algunos de los puntos de luz de la Vía Láctea que a simple vista parecen estrellas son en realidad, como revela el telescopio, nutridos grupos de estrellas. Estas familias estelares conocidas como cúmulos globulares pueden contener entre 10 000 y 1 millón de estrellas. Shapley usó los telescopios del observatorio del monte Wilson para fotografiar los cúmulos globulares, buscar variables cefeidas en su interior y calcular la distancia a la que se encontraban.

Descubrió que los cúmulos globulares están distribuidos en una región esférica. Shapley conjeturó entonces que los cúmulos globulares formaban "una especie de estructura —un vago esqueleto de la galaxia—, el mejor indicio de su extensión y orientación". En consecuencia, se dijo Shapley, el centro de la distribución de los cúmulos globulares tenía que coincidir con el centro de la galaxia.

La Vía Láctea presenta un máximo de anchura y luminosidad cerca de la constelación de Sagitario, al sur. Aún sin telescopio uno podría inferir que en esa dirección se encuentra el centro del disco galáctico.

Shapley descubrió que una tercera parte de los cúmulos globulares conocidos en su época se concentraba en las inmediaciones de Sagitario, en una región del cielo que representa menos del 2% de toda la bóveda celeste. Allí, sin duda, se encontraba el centro de la galaxia —muy lejos, más allá de las estrellas de Sagitario. El sol no estaba ni por asomo en la región central de su propia galaxia. Hoy sabemos que nuestra estrella gira alrededor del centro de la galaxia a una distancia de 30 000 años-luz (cerca de un millón de millones de millones de kilómetros) y a razón de una revolución cada 200 millones de años.

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