La estrella Spica, en la constelación de Virgo, a punto de ser ocultada por la luna. Ocurre una ocultación cuando un cuerpo celeste cercano pasa frente a uno más lejano. Las ocultaciones se distinguen de los eclipses en que los cuerpos que participan son de tamaños aparentes muy distintos.
 

 


La luna creciente momentos antes de ocultar al planeta Mercurio en la madrugada del 14 de junio de 1996. La luna oculta regularmente estrellas y ocasionalmente planetas y asteroides.

 

 

 

 

Saturno se esconde detrás de la luna en esta imagen construida a partir de muchas fotografías tomadas con telescopio. Midiendo el tiempo que tarda un cuerpo celeste en desaparecer detrás de la luna se puede calcular su tamaño. Este método funciona bien con planetas y asteroides. Júpiter, el planeta más grande del sistema solar, tarda cerca de un minuto en desaparecer. Las estrellas, incluso las más grandes, tardan menos de una décima de segundo porque están muy lejos.

La ocultación de una sonda espacial por un planeta se usa para recoger información interesante acerca de ese planeta. La nave emite señales continuamente hacia la Tierra. Al desaparecer detrás del disco del planeta, la señal primero atraviesa la atmósfera y se carga de información acerca de la densidad y composición química de ésta.

El 10 de marzo de 1977 el planeta Urano ocultó una estrella. Unos astrónomos que viajaban a bordo de un avión-observatorio registraron el suceso midiendo la intensidad de la luz de la estrella.
Unos momentos antes de tocarse la estrella y Urano la luz de la estrella parpadeó cinco veces. Durante la ocultación la intensidad de la luz bajó a cero. Cuando la estrella emergió por el otro lado, ya separada de Urano, volvió a parpadear cinco veces.
Los astrónomos dedujeron que Urano tenía un sistema de anillos como los de Saturno, pero de un material muy oscuro.

 

 



Los anillos de Urano
captados por la nave espacial Voyager 2 en 1986, nueve años después del descubrimiento.

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Eclipses, tránsitos y ocultaciones
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