El eclipse de sol más famoso de la historia de la ciencia ocurrió el 29 de mayo de 1919. En esa fecha el físico británico Arthur Eddington se encontraba en la isla Príncipe, en el Atlántico, listo para tomar fotografías de las estrellas que aparecerían cerca del sol al oscurecerse el cielo. Con esas fotografías Eddington pretendía confirmar una de las predicciones más extrañas de la teoría general de la relatividad que Albert Einstein había publicado en 1916.

Eddington había llegado a la isla el 23 de abril con sus colaboradores y un montón de instrumentos. Por espacio de un mes se dedicaron a montar el complicado equipo de observación. Acababa de terminar la Primera Guerra Mundial, de la que Alemania, donde había nacido Einstein (aunque luego se había nacionalizado suizo), había salido muy mal parada. A Eddington le hacía ilusión que los resultados de sus mediciones confirmaran, en efecto, la teoría de Einstein. Así los científicos británicos podrían reconciliarse con sus colegas alemanes.

 

 

 

 





Sir Arthur Eddington usó un eclipse para probar un resultado de la teoría general de la
relatividad de Albert Einstein.

Si la luz se desvía al pasar por un campo gravitacional, entonces la luz de las estrellas tendría que torcerse un poquito al pasar cerca del sol. Pero para poder estudiar la luz de las estrellas que se encuentran detrás del sol había que esperar un eclipse: al tapar la luna al sol se podrían ver las estrellas. Fotografiando las que estuvieran cerca del sol durante el eclipse y comparando esas imágenes con fotos de las mismas estrellas, pero cuando el sol no está ahí, se podría medir la magnitud de la desviación. El eclipse del 29 de mayo de 1919 era ideal, porque iba a ocurrir cuando el sol se encontrara en una región del cielo repleta de estrellas brillantes (la constelación de Tauro).

El 29 de mayo amaneció con tormenta; el eclipse empezaba a las 2 de la tarde. Eddington escribió en su diario:

"Dejó de llover a eso del mediodía y cerca de la 1:30 pudimos atisbar el sol entre las nubes. Por estar ocupado cambiando placas no vi el eclipse más que al principio, cuando eché un vistazo para ver si ya había empezado, y a la mitad para ver qué tan nublado estaba el cielo. Tomamos 16 fotografías. El sol se ve bien en todas, mostrando una protuberancia notable; pero las nubes han afectado las imágenes de las estrellas. Las últimas fotografías muestran unas cuantas imágenes que, espero, nos darán lo que necesitamos."

Las fotos no eran buenas. El 3 de junio Eddington escribió:

"…una de las placas que medí arrojó resultados acordes con Einstein."

 



Resultados nebulosos Una de las placas que Arthur Eddington tomó en la isla Príncipe el 29 de mayo de 1919. Las imágenes no eran suficientemente claras como para concluir que confirmaban la predicción de Einstein.

Con todo, en una reunión científica que se llevó a cabo el 6 de noviembre de 1919 Eddington y su equipo anunciaron que habían confirmado la predicción de la desviación de la luz. La noticia apareció en muchos periódicos británicos y algunos del resto del mundo. El resultado de que una expedición británica confirmara la teoría de un científico alemán en esos días de posguerra fue que Einstein se hizo mundialmente famoso de la noche a la mañana. Los científicos suspendieron todas sus dudas acerca de la teoría general de la relatividad.

Se ha dicho, y al parecer es verdad, que Eddington actuó con precipitación al anunciar que sus resultados confirmaban la predicción de Einstein. Sus fotos no eran buenas. El margen de error era demasiado grande. Quizá Eddington no habría pensado que confirmaban la teoría si él mismo no hubiera tenido tantos deseos de que así fuera. Eso pone en entredicho la objetividad científica de Eddington. Pero la teoría ha funcionado bien desde entonces. Hoy en día se aplica al origen y la estructura del universo, así como a los agujeros negros y otros extraños habitantes del cosmos. Y después de todo, los científicos también son humanos.

 

 

 

La interpretación de los datos científicos no siempre es tan objetiva como se cree. A veces influyen las expectativas y hasta gustos del científico. Arthur Eddington tenía mucho interés, tanto científico como político, en que sus observaciones confirmaran la predicción de Einstein. Sus datos no eran concluyentes, pero hoy tenemos muchas más pruebas de que la teoría de Einstein funciona muy bien.
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Eclipses, tránsitos y ocultaciones
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