Sir
Arthur Eddington usó un eclipse para probar un resultado
de la teoría general de la
relatividad de Albert Einstein.
Si
la luz se desvía al pasar por un campo gravitacional, entonces
la luz de las estrellas tendría que torcerse un poquito
al pasar cerca del sol. Pero para poder estudiar la luz de las
estrellas que se encuentran detrás del sol había
que esperar un eclipse: al tapar la luna al sol se podrían
ver las estrellas. Fotografiando las que estuvieran cerca del
sol durante el eclipse y comparando esas imágenes con fotos
de las mismas estrellas, pero cuando el sol no está ahí,
se podría medir la magnitud de la desviación. El
eclipse del 29 de mayo de 1919 era ideal, porque iba a ocurrir
cuando el sol se encontrara en una región del cielo repleta
de estrellas brillantes (la constelación de Tauro).
El
29 de mayo amaneció con tormenta; el eclipse empezaba a
las 2 de la tarde. Eddington escribió en su diario:
"Dejó
de llover a eso del mediodía y cerca de la 1:30 pudimos
atisbar el sol entre las nubes. Por estar ocupado cambiando placas
no vi el eclipse más que al principio, cuando eché
un vistazo para ver si ya había empezado, y a la mitad
para ver qué tan nublado estaba el cielo. Tomamos 16 fotografías.
El sol se ve bien en todas, mostrando una protuberancia notable;
pero las nubes han afectado las imágenes de las estrellas.
Las últimas fotografías muestran unas cuantas imágenes
que, espero, nos darán lo que necesitamos."
Las
fotos no eran buenas. El 3 de junio Eddington escribió:
"
una
de las placas que medí arrojó resultados acordes
con Einstein."