Ovidio
fue un importante escritor romano. Sus padres deseaban que estudiara
derecho, pero él estaba destinado a ser poeta. Una de sus obras
más hermosas es Las metamorfosis. Este texto trata las transformaciones
de los seres: una mujer se convierte en pájaro, una piedra se
vuelve un humano, una ninfa desaparece y sólo es eco. Ovidio se basó en las historias de la mitología griega que están
relacionadas con el tema de los cambios para hablar de la inestabilidad
de la vida.
Dédalo
e Ícaro en Las metaforfosis
Mientras tanto Dédalo, cansado de Creta y de su larga estancia
en éste lugar extrañaba su tierra natal, pero se encontraba
rodeado por el mar. Minos lo había hecho prisionero en esta isla
junto con su hijo. Dédalo dijo: “No puedo salir ni por
tierra, ni por mar, pero el cielo continúa abierto. Por allí
nos iremos aunque Minos lo posea todo, no es dueño del aire.”
Puso una serie de plumas en orden, empezando por la más pequeña,
cada una seguida de otra menos larga. Las unió del centro con
lino y con cera los extremos y luego de estar así dispuestas
las curvó un poco, imitando a las aves verdaderas.

El joven Ícaro estaba con él, con el rostro radiante tomaba
las plumas y ponía su pulgar en la dorada cera logrando retardar
el trabajo de su padre. Una vez que Dédalo terminó le
dijo a su hijo:
“Cuando te pongas las alas debes volar por un espacio intermedio,
si bajas mucho, el agua hará pesadas tus alas y si subes muy
alto, el calor del sol las quemará, tienes que volar entre el
sol y el mar”. En medio de los consejos, Dédalo, lloraba
y le temblaban las manos paternas.
Dédalo comenzó a volar junto a su hijo muy preocupado
por él, como un pájaro que desde su nido se lleva a sus
pequeñas críos por el aire, le pidió a Ícaro
que lo siguiera y mientras movía sus alas observaba las de su
hijo.
Quienes los miraron desde la tierra creyeron que ellos dos eran dioses
que podían cruzar los aires. Cuando Ícaro empezó
a gozar del vuelo se olvidó de su padre, estaba encantado con
el cielo, tomó un camino más alto, pero la cercanía
del sol derretía la cera que juntaba las plumas. La cera se fundió,
él movía sus brazos sin alas, era como un barco sin remos.
Gritó y pidió ayuda a su padre, pero Dédalo no
lo veía, sólo pudo observar las plumas sobre las aguas.
Dédalo se arrepintió terriblemente de haber fabricado
las alas con las que murió su hijo.
Dédalo también quería morir y desde lo alto de
la ciudad de Minerva (Atenas), fingió que había resbalado,
pero Minerva, lo recibió y lo transformó en pájaro,
cuando estaba en medio del aire lo cubrió de plumas. Es un ave
que nunca se eleva mucho, no hace su nido sobre las ramas o sobre altas
cimas, revolotea al ras de la tierra, teme a las alturas recordando
la antigua caída.
Actividades
La historia de Ícaro ha inspirado a muchos artistas aquí
tenemos un cuadro del pintor francés Henri
Matisse que
se llama Ícaro

Esta obra es del escultor francés Auguste Rodin se titula La
caída de Ícaro.

¿Qué
piensas de estas obras?
¿Qué piensas del relato de Dédalo e Ícaro?
¿A qué ave crees que hace referencia Ovidio?
Dibuja La historia de Dédalo e Ícaro u otra historia de
Las metamorfosis