Tolerancia


 
     
 

El 11 de septiembre de 2001, ocurrió sobre Estados Unidos, un acto terrorista que cobró la vida de miles de ciudadanos indefensos. Este fue sin duda, un acontecimiento trascendental para la sociedad mundial, que sirve de reflexión sobre el impacto que sucesos de dicha naturaleza, tienen y tendrán en nuestra vida.

Estamos convencidos de que tener ideales personales es muy importante, pues no podemos vivir sin tener principios propios, y no sólo es un asunto de tenerlos, sino además de defender nuestra postura, incluso, en ocasiones, podemos morir en esa defensa (los héroes son esto, gente que luchó y murió por sus ideales), sin embargo, no es aceptable matar a civiles indefensos en aras de una causa, de la que solamente están convencidos unos cuantos.

No es un asunto del “bien” contra el “mal”, ya que estos conceptos son relativos, según la perspectiva y el lugar del mundo en el que vivimos. El problema real es que estamos en una espiral, donde la violencia genera más violencia, donde la intolerancia nos lleva a vivir en un mundo inseguro, y, sobre todo, donde nos alejamos de la idea de alcanzar la PAZ, con igualdad, libertad, fraternidad y justicia.

Por ejemplo, pensemos en la cantidad de guerras que se han vivido en el mundo por diferencias religiosas; en las historias que todos los días, a través de los medios de comunicación, conocemos sobre la guerra entre Palestina e Israel, en los acontecimiento en Bosnia, Kosovo y toda la región de la antigua Yugoslavia, en Irak, entre otro muchos conflictos mundiales, que nos dejan claro, que el clima de intolerancia es un problema grave que enfrenta la humanidad.