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¿A qué te gustaría dedicarte toda tu vida? es un pregunta que a todos nos han hecho o harán alguna vez; una pregunta que no siempre tiene respuesta inmediata, quizá porque es difícil saber qué actividad queremos realizar, qué nos llama la atención o bien porque nunca nos hayamos tomando el tiempo de pensarlo y creemos que el momento de decidir está todavía muy lejano. Sin embargo, encontrar qué queremos ser, no es un asunto de edad, sino de averiguar lo que nos gusta, de descubrir las capacidades y habilidades que tenemos, de explorar todas las alternativas, de preguntarnos cuáles son nuestras metas y ubicar en el futuro, nuestro lugar en el mundo. A lo largo de la vida se nos presentan muchas elecciones, pero quizá una de las más importantes sea ¿qué quiero hacer cuando sea grande?, y no es tarea fácil elegir una actividad, cuando hay tantos caminos o bien no conocemos ninguno. No obstante, es primordial tener en cuenta que la vocación no es algo que se encuentre un día o que se adquiera a cierta edad, es un proceso de toda la vida en el que vamos conociéndonos y descubriendo las habilidades que tenemos y, en el qué intervienen diversos factores como: La familia, ya que nuestros padres, hermanos, primos y tíos, deben entender que elegir una ocupación o profesión es un proceso que comienza en la infancia, en el que ellos son importantes pues pueden estimularnos para que aclaremos nuestros intereses, sin olvidar que a través de nosotros no pueden alcanzar sus metas personales, resolver una situación económica, ni imponernos el seguir una tradición familiar. La escuela, que es el lugar donde desarrollaremos habilidades y destrezas, donde conoceremos los diferentes ámbitos de conocimiento y desarrollo profesional. Sin embargo, debemos tener siempre en cuenta que, a veces vivimos malas experiencias y no hay que prejuiciarnos hacia un tema o área, sólo porque el maestro que nos la impartió no logró entusiasmarnos por ella. El entorno social, porque los amigos a veces nos influyen hacia sus gustos y modas, y no tenemos el valor de defender lo que nosotros queremos, aunado a esto, la sociedad ocupa un lugar relevante, pues históricamente hay profesiones o actividades que se creen exclusivas para un género o no son recomendables si nuestra meta está basada en cuestiones económicas. Al respecto, debemos pensar que nuestra decisión debe estar relacionada solamente con lo que nos gusta hacer, pues sólo estaremos satisfechos si dedicamos nuestra vida a una actividad en la podamos sentirnos realizados personal y profesionalmente. Nosotros,
pues la decisión es nuestra responsabilidad, y nos corresponde
reflexionar, investigar y resolver, tomando en cuenta lo que la familia
y la escuela nos han proporcionado, sobre qué queremos ser y
hacer a lo largo de nuestras vidas. Es nuestro deber explorar todas
las posibilidades, establecer los pros y los contras, sin olvidar nunca
lo que nos gusta. Cabe aclarar que no importa el tiempo que tomemos
en hacerlo, aún cuando la situación social y económica
de la familia retrasen la decisión, siempre existirá el
momento justo para elegir. |
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