De guerras y revoluciones


 
     
 

A lo largo de la historia de la humanidad, en distintos momentos y lugares, los conflictos bélicos han sido una constante. En general, las causas que los originan suelen ser diferencias políticas, culturales, étnicas y religiosas, así como el interés por conseguir el poder sobre recursos naturales y territorios.

Durante las luchas armadas, hombres, mujeres y niños se enfrentan cuando hay entre ellos desacuerdos por sus creencias y valores, viviendo en medio de la violencia tanto militar, como personal, pues los conflictos incluso, los convierten en enemigos siendo hermanos, amigos, vecinos o compatriotas, aún cuando muchas veces, estos problemas podrían resolverse sin llegar al uso de la fuerza o las armas.

Así, hay odios, rencores y revanchas que pasan de generación en generación, y que mantienen a distintos pueblos del mundo en una guerra eterna, donde además de los cientos de miles de personas que mueren, hay también consecuencias que persisten durante años, como son: que los campos de cultivo se encuentran minados o bien quemados por bombardeos, y esto provoca la escasez de producción básica lo que resulta en un estado de hambruna entre la población y el empobrecimiento del país; las múltiples enfermedades y epidemias generadas por el aislamiento y la falta de medicinas frente al exceso de heridos; el desempleo por la destrucción de centros de trabajo y vías de comunicación, lo que trae pobreza entre la gente; desarraigo, exilio y separación familiar pues en conflictos por cuestiones religiosas, por ejemplo, se excluye a cierto grupo de personas que forman campos de refugiados, normalmente en países fronterizos, y la población de éstos vive en condiciones de miseria extrema e insalubridad; sufrimiento, traumas y dolor ya que las imágenes de destrucción, heridos y muerte quedan grabadas en la mente de los civiles que padecen injustamente la guerra, pues aún cuando no participan de forma activa tienen cerca los frentes y las trincheras, y el temor de un bombardeo está siempre latente; esto aunado a la problemática económica, social y política que tienen que padecer tiempo después, incluso cuando las hostilidades supuestamente han terminado y se firmaron tratados de paz, muchas veces, alejados del sentir de hombres, mujeres y niños que quedarán marcados para siempre.