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¿En
qué consisten los trastornos del comer?
Los
trastornos del comer consisten en devastadoras enfermedades conductuales
producidas por una acción recíproca compleja de factores,
que puede incluir trastornos emocionales y de la personalidad, presiones
familiares, una posible sensibilidad genética o biológica
y una cultura en la que existe una sobreabundancia de comida y una obsesión
con el estar delgado. Los trastornos del comer se categorizan en general
como bulimia nervosa, anorexia nervosa y trastornos del comer no especificados
de otra manera. Estos trastornos no son nuevos. La anorexia nervosa
se diagnosticó por primera vez como un problema médico
en 1873, pero descripciones de autoinanición se han encontrado
aún en escritos medievales.
Bulimia Nervosa
La bulimia nervosa, la cual es más común que
la anorexia, describe un ciclo de comer excesivo y purgación.
La bulimia nervosa empieza generalmente a principios de la adolescencia
cuando las mujeres jóvenes intentan dietas restrictivas, fracasan
y reaccionan comiendo excesivamente. En respuesta a los excesos, los
pacientes se purgan vomitando o tomando laxantes, pastillas de dieta
y medicamentos para reducir los líquidos. Los pacientes también
pueden revertir a dietas severas, las cuales se tornan de nuevo en excesos
si es que el paciente no llega a convertirse en anoréxico. Los
excesos al comer promedian cerca de 1,000 calorías pero pueden
llegar a ser hasta de 20,000 calorías ó 100. Los pacientes
diagnosticados con bulimia tienen un promedio de cerca de 14 episodios
por semana. En general, las personas con bulimia tienen un peso corporal
de entre normal a normal-alto, pero pueden fluctuar por más de
10 libras debido al ciclo de comer excesivo-purgación.
Anorexia Nervosa
La anorexia nervosa es un estado de inanición y emaciación
que puede ser adquirido a través de dietas severas o purgación.
Las personas con anorexia nervosa se tornan morbosamente delgadas al
punto de inanición real, perdiendo por lo menos 15% y hasta el
60% del peso corporal normal. La mitad de estos pacientes reducen el
peso restringiendo severamente sus dietas y se conocen como restrictors
de anorexia; la otra mitad, los pacientes bulímicos anoréxicos,
mantienen la emaciación mediante la purgación. Aunque
ambos tipos son graves, el tipo bulímico, que impone estrés
adicional a un cuerpo desnutrido, es el más dañino.
¿Quién contrae trastornos del comer?
Sexo y edad
Un estudio reportó que dos tercios de los estudiantes de escuela
secundaria estaban a dieta, aunque sólo 20% sufrían en
realidad de sobrepeso. Aunque un 90% de los casos reportados eran entre
las mujeres, parece que la tasa entre los hombres está en aumento.
Los hombres tienden a ocultar más un trastorno del comer que
las mujeres por lo que la incidencia pude haber sido subestimada. Un
estudio reciente entre los hombres de la armada reportó una prevalencia
de 2.5% de anorexia, 6.8% de bulimia y 40% de otra forma de trastorno
del comer no especificado de otra manera. Un estudio entre los hombres
civiles con trastornos del comer reportó que 42% de los que tenían
bulimia eran homosexuales o bisexuales y 58% de los hombres con anorexia
reportaron ser asexuales. Los otros factores de riesgo entre lo hombres,
incluyendo depresión, trastorno de la personalidad y abuso de
sustancias, fueron paralelos a los factores entre las mujeres con trastornos
del comer.
La bulimia ha aumentado a una velocidad mayor que la anorexia durante
los pasados cinco años. Un estudio de estudiantes de escuela
secundaria reportó que 2.7% de las niñas y 1.4% de los
niños presentaron comportamiento bulímico. Los estudiantes
universitarios corren un riesgo inclusive mayor. Los cálculos
de la prevalencia de la bulimia nervosa entre las mujeres jóvenes
oscilan entre cerca de 3% a 10%. Algunos expertos sostienen que este
problema está bastante subestimado ya que muchas personas con
bulimia pueden ocultar la purgación y no es obvio a simple vista
el que tengan un peso por debajo de lo normal. Algunos estudios reportan
que el 80% de las estudiantes universitarias han comido excesivamente
en algún momento; los jóvenes que ocasionalmente forzan
el vómito después de comer demasiado, sin embargo, no
se consideran bulímicos y casi siempre este comportamiento insalubre
ocasional no continúa después de la juventud.
La anorexia nervosa es la tercera enfermedad crónica más
común entre las mujeres adolescentes, y se calcula que ocurre
en 0.5% a 3% de todos los adolescentes. Ocurre generalmente en la adolescencia,
aunque todos los grupos de edad son afectados, incluyendo las personas
ancianas y los niños de hasta seis años de edad. Entre
los mediados de los años cincuenta y los años setenta,
la incidencia de la anorexia aumentó por casi 300%. Las indicaciones
son, sin embargo, que la tasa puede estar estabilizándose.
Trastornos de la personalidad
Vinculados con los trastornos del comer están trastornos de la
personalidad específicos: personalidad evasiva en la anorexia;
personalidad inestable en la bulimia, y narcisismo en ambas. Deberá tomarse en cuenta que todos estos rasgos pueden encontrarse en cualquiera
de los grupos.
Algunos estudios indican que hasta un tercio de restrictors de anorexia
son de personalidad evasiva; osea, tienden a ser perfeccionistas y están
emocional y sexualmente inhibidos. También tienen a menudo una
vida de fantasías menor a la de las personas con bulimia o a
las personas que no sufren de trastornos del comer. Rara vez se rebelan
y se les percibe por lo general como personas que siempre son buenas.
El logro de la perfección, y todo lo que esto implica, es la
única manera de lograr amor; esto significa el convertirse en
una persona libre de dificultades, y el no exigir nada (incluyendo comida).
Como parte de este paquete de perfección está una imagen
ideal de delgadez que nunca puede lograrse. Cuando el fracaso inevitable
ocurre, el proceso de no comer se convierte en un acto de venganza pasiva
contra aquellos cuyo amor está siempre fuera del alcance: "¿ves?
estoy desapareciendo lentamente, y vas a estar muy triste cuando ya
no esté". Un experto describió a sus pacientes anoréxicos
como que carecían totalmente de personalidad propia --mucho más
allá de una autoestima baja. Las personas con anorexia son sumamente
sensibles al fracaso, y cualquier crítica --no importa cuán
leve-- refuerza su propia creencia de que "no son buenos".
Los estudios indican que casi el 40% de las personas que tienen anorexia
bulímica --que pierden peso comiendo excesivamente y mediante
la purgación-- tienen personalidades inestables. Tales personas
tienden a tener estados de ánimo, patrones de pensamiento, comportamientos
y autoimágenes inestables. No pueden soportar el estar solos,
exigen atención constante y tienen dificultad de controlar el
comportamiento impulsivo. Se ha dicho que las personas con personalidades
inestables causan caos a su alrededor mediante el empleo de armas emocionales
como berrinches, amenazas de suicidio y hipocondría. Idealizan
a las personas y a menudo son decepcionadas y rechazadas. Algunas investigaciones
han indicado que la gravedad de este trastorno de la personalidad predice
dificultad en el tratamiento de la bulimia y puede ser más importante
que la presencia de los problemas psicológicos como la depresión.
Los estudios también han encontrado que las personas con bulimia
o anorexia tienen una tasa de narcisismo alta, un trastorno de la personalidad
marcado por una incapacidad de calmarse a uno mismo o de empatizar con
otros, una necesidad de admiración y una hipersensibilidad a
la crítica o la derrota.
Pubertad temprana
Un estudio de niñas que no sufrían de trastornos del comer
reportó que antes de la pubertad, las niñas comían
cantidades de comida apropiadas a su peso corporal, estaban satisfechas
con sus cuerpos, y la depresión se asoció con una menor
ingestión de comida. Después de la pubertad, las niñas
comían cerca de tres cuartos de la ingestión recomendada
de calorías, tenían una autoimagen corporal más
mala, y la depresi&oaucte;n incrementó con la mayor ingestión
de comida. No es sorprendente, entonces, que haya un mayor riesgo de
bulimia y otros trastornos emocionales entre las niñas que experimentan
una pubertad temprana, cuando las presiones experimentadas por todos
los adolescentes se intensifican aún más por la antención
que provoca ansiedad en sus cuerpos cambiantes tempranos.
Causas que provocan los trastornos del comer
No
existe una sola causa de los trastornos del comer. Un número
de factores, incluyendo presiones culturales y familiares, desajustes
químicos y trastornos emocionales y de la personalidad colaboran
para producir la anorexia y la bulimia, aunque cada trastorno es determinado
por diferentes combinaciones de estas influencias. La genética
también puede desempeñar un papel.
Trastornos emocionales
Los trastornos del comer van con frecuencia acompañados
de depresión, trastorno de ansiedad o ambos, pero no se sabe
si los trastornos emocionales son causas o resultados de los trastornos
del comer.
Entre un 40% y un 80% de todos los pacientes con trastornos del comer
experimentan depresión, y la depresión es común
en las familias de los pacientes con trastornos del comer. Algunos expertos
sostienen que la depresión no desempeña un papel causal,
en particular en la anorexia, ya que los trastornos del comer rara vez
se curan cuando se administra medicación antidepresiva como el
único tratamiento. La gravedad del trastorno del comer tampoco
se correlaciona con la gravedad de cualquier depresión existente.
Además, la depresión a menudo mejora después de
que los pacientes anoréxicos empiecen a aumentar de peso.
Por otro lado, los estudios han revelado cantidades bajas de ciertos
neurotransmisores —mensajeros químicos en el cerebro—
en algunas personas con anorexia y bulimia severas, que permanecen bajas
incluso después de que han recuperado el peso. Niveles reducidos
de estos neurotransmisores, la serotonina y la norepinefrina, también
se encuentran en las personas con depresión, y se ven anormalidades
de serotonina en las personas con trastorno obsesivo-compulsivo. Un
estudio reciente ha encontrado que los niveles sanguíneos bajos
del aminoácido triptofano, un componente en la comida que es
esencial en la producción de serotonina, pueden producir depresión.
Las personas que comen excesivamente después de una dieta severa
pueden estar respondiendo a este estado emocional de estímulo
proteínico.
La estación a menudo afecta la depresión y los trastornos
del comer. En varias personas, la depresión es más severa
en los meses de invierno más oscuros; en forma similar un subgrupo
de los pacientes bulímicos sufren de una forma específica
de bulimia la cual empeora en el invierno y el otoño; tales pacientes
tienen una mayor tendencia de haber empezado a comer excesivamente a
una edad más temprana y a comer excesivamente con mayor frecuencia
que aquellos cuya bulimia es más consistente durante todo el
año. El inicio de la anorexia parece llegar al máximo
en mayo, el mes con mayores índices de suidicio.
Los trastornos de ansiedad son muy comunes en la anorexia y la bulimia.
Las fobias y el trastorno obsesivo-compulsivo preceden por lo general
el inicio del trastorno del comer, y así mismo el trastorno de
pánico tiende a seguir. Las fobias sociales, en las cuales una
persona tiene miedo de ser públicamente humillada, son comunes
en ambos trastornos del comer. Las personas con anorexia, sin embargo,
están especialmente propensas al trastorno obsesivo-compulsivo.
Las obsesiones son imágenes, pensamientos o ideas mentales recurrentes
o persistentes que pueden resultar en comportamiento compulsivo —rutinas
repetitivas, rígidas y autoprescritas cuyo propósito es
prevenir la manifestación de la obsesión. Las mujeres
con anorexia pueden volverse obsesivas con el ejercicio, la dieta y
la comida. A menudo desarollan rituales compulsivos —por ejemplo,
el pesar cada pedazo de comida, cortándola en pedazos diminutos,
o poniéndola en envases diminutos. La presencia del trastorno
obsesivo-compulsivo con anorexia o bulimia no parece ejercer un efecto
negativo en las perspectivas a largo plazo, aunque la mejoría
en el tratorno del comer a menudo es paralela a la mejoría en
la ansiedad.
Factores familiares
Los factores negativos dentro de la familia, posiblemente tanto hereditarios
como ambientales, desempeñan una función importante en
la provocación y perpetuación de los trastornos del comer.
Un estudio encontró que el 40% de las niñas entre las
edades de 9 y 10 años están tratando de perder peso, generalmente
por recomendación de las madres. Algunos estudios han encontrado
que las madres de los anoréxicos tienden a estar sobreinvolucradas
en la vida de sus hijos, mientras que las madres de los bulímicos
son críticas y distantes. Aunque las madres pueden tener una
influencia grande sobre sus hijos en lo que respecta a los trastornos
del comer, los padres y los hermanos excesivamente críticos también
pueden desempeñar un papel importante en el desarrollo de anorexia
en las niñas. Los estudios reportan que las personas con cualquiera
de los trastornos del comer tienen mayor probabilidad de tener padres
que sufren de alcoholismo o abuso de sustancias que la población
en general. Parece que existe entre las mujeres con trastornos del comer
una incidencia mayor de abuso sexual; los estudios han reportado tasas
de abuso sexual de hasta un 35% en las mujeres con bulimia. Las personas
con bulimia también tienen una mayor probabilidad que las personas
con otros trastornos psiquiátricos de tener un padre obeso o
de haber sido ellas mismas obesas en la niñez.
Infecciones
La investigación ha encontrado un enlace entre la anorexia y
las bacterias del grupo A beta-hemolítico estreptocócico
(GABHS, por siglas en inglés), la causa de la inflamación
séptica de la garganta. GABHS ya se ha identificado como un factor
causante de una forma rara de trastorno obsesivo-compulsivo (OCD, por
siglas en inglés) en los niños; OCD y anorexia tienen
varios comportamientos en común. Epstein Barr, el virus que causa
la mononucleosis también ha sido asociado con el desarrollo de
anorexia. Una teoría que explica estos vínculos es que
los anticuerpos provocados por los organismos pueden accidentalmente
lesionar el cerebro durante el proceso de lucha contra la infección.
Los antibióticos, la terapia inmunológica y una vacuna
experimental contra la fiebre reumática pueden inclusive ayudar
a tratar la anorexia en estos pacientes.
Factores genéticos
La anorexia es ocho veces más común en las personas que
tienen parientes con el trastorno, pero los expertos no saben precisamente
cuál podría ser el factor hereditario. Muchos anoréxicos
tienen un metabolismo más rápido que las personas normales,
quizá haciéndoles más difícil el subir de
peso. Esta propensión genética hacia la delgadez acompañada
de la aprobación cultural podría predisponer a algunas
personas a desarrollar anorexia.
Complicaciones
de la bulimia nervosa sin anorexia
Perspectivas
a largo plazo
Existen pocos problemas mayores de salud para las personas
bulímicas que mantienen el peso normal y no llegan a convertirse
en anoréxicas. En general, las perspectivas son mejores para
la bulimia que para la anorexia. Debe observarse, sin embargo, que en
un estudio de pacientes bulímicos, después de seis años
la tasa de mortalidad fue de 1% en las mujeres en terapia. Otro estudio
encontró que el 20% de las mujeres con bulimia todavía
estaban luchando contra el trastorno después de diez años.
Problemas médicos
La erosión de los dientes, cavidades y los problemas con las
encías son comunes en la bulimia. Los episodios bulímicos
también pueden resultar en la retención de agua e hinchazón
e inflamación abdominal. Ocasionalmente, el proceso de comer
excesivo y purgación resultan en la pérdida de líquido
y niveles de potasio bajos, que pueden causar debilidad extrema y casi
parálisis; esto se revierte cuando se administra potasio. Los
niveles peligrosamente bajos de potasio pueden resultar en ritmos cardíacos
peligrosos y a veces mortales. Los incidentes de esófagos rotos
debido a los vómitos forzados se han asociado con dificultad
aguda del estómago e inclusive con ruptura del esófago
o el tubo alimenticio. Rara vez, las paredes del recto pueden debilitarse
tanto debido a la purgación que llegan a salirse por el ano;
ésta es una condición grave que requiere de cirugía.
Problemas psicológicos y comportamiento auto-destructor
Las mujeres con bulimia están propensas a la depresión
y se encuentran también en peligro de coportamientos impulsivos
peligrosos, como promiscuidad sexual y cleptomanía, los cuales
se han reportado en la mitad de las personas con bulimia. El abuso de
alcohol y drogas es más común en las mujeres con bulimia
que en la población en general o en las personas con anorexia.
En un estudio de mujeres bulímicas no anoréxicas, el 33%
abusaban el alcohol y el 28% abusaban las drogas, con un 18% con sobredosis
repetidamente. La cocaína y las anfetaminas fueron las drogas
con mayor frecuencia abusadas. En el mismo estudio, fueron comunes otros
tipos de comportamiento autodestructor, entre otros el auto-cortado
y el robo.
Medicamentos
sin prescripción
Las
mujeres con bulimia con frecuencia abusan los medicamentos sin prescripción
como los laxantes, supresores del apetito, diuréticos y las drogas
que inducen el vómito --por lo general ipecac. Ninguno de estos
medicamentos está libre de riesgo. Por ejemplo, se han notificado
casos de intoxicación por ipecac, y algunas personas se tornan
dependientes de los laxantes para el funcionamiento intestinal normal.
Las pastillas de dieta, inclusive las hierbas y los medicamentos sin
prescripción, pueden ser peligrosos, en particular si son abusados.
Complicaciones
de la anorexia nervosa
Perspectivas
a largo plazo
En
este momento ningún programa de tratamiento para la anorexia
nervosa es completamente eficaz. Dos estudios a largo plazo (10 á
15 años) reportaron recuperación después del tratamiento
en entre 76% y 90% de los pacientes. En un estudio, sin embargo, la
mayoría siguio comiendo menos de lo normal y en ambos estudios
la bulimia y el comer excesivo continuaban siendo muy comunes al final
del estudio.
Riesgo de muerte
Muchos estudios de pacientes anoréxicos han encontrado tasas
de mortalidad que oscilan entre un 4% y 20%. El riesgo de muerte es
significativo cuando el peso es menos de 60% de lo normal. El suicidio
se ha calculado que comprende la mitad de las defunciones en la anorexia.
(Razonablemente se puede tomar la posición de que todos los casos
de anorexia son intentos de suicidio.) El riesgo de muerte prematura
es dos veces más alto entre anoréxicos bulímicos
que entre los tipos de dieta-restrictor. Otros factores de riesgo de
muerte prematura incluyen estar enfermo durante más de seis años,
obesidad previa, trastornos de la personalidad y matrimonios disfuncionales.
Los hombres con anorexia están a un riesgo específico
de problemas médicos potencialmente mortales, probablemente porque
se diagnostican generalmente más tarde que las niñas.
Cardiopatía
La cardiopatía es la causa médica más común
de muerte en las personas con anorexia severa. El corazón puede
desarrollar ritmos de bombeo anormales peligrosos y ritmos lentos conocidos
como bradicardia. Se reduce el flujo sanguíneo y la presión
arterial puede descender. Además, los músculos del corazón
llegan a padecer de hambre, perdiendo tamaño. Los niveles de
colesterol tienden a subir. Los problemas del corazón son un
riesgo específico cuando la anorexia es agravada por la bulimia
y el uso de ipecac, el medicamento que causa vómitos.
Desajustes de electrolito
Los minerales como el potasio, el calcio, el magnesio y el fosfato se
disuelven normalmente en el líquido del cuerpo. El calcio y el
potasio son particularmente críticos para el mantenimiento de
las corrientes eléctricas que causan que el corazón lata
regularmente. La deshidratación e inanición de anorexia
pueden reducir los niveles de líquido y contenido mineral, una
enfermedad conocida como desajustes de electrólito, que puede
ser muy grave a menos que los líquidos y los minerales se reemplacen.
Problemas neurológicos
Las personas con anorexia severa pueden sufrir daño nervioso
y experimentar convulsiones, pensamiento desordenado y cosquilleo, pérdida
de sensación u otros problemas nerviosos en las manos o los pies.
Las exploraciones cerebrales indican que partes del cerebro experimentan
cambios estructurales y actividad anormalmente alta o baja durante los
estados anoréxicos; algunos de estos cambios regresan a la normalidad
después del aumento de peso, pero existe evidencia de que algún
daño puede ser permanente.
Problemas sanguíneos
La anemia es un resultado común de la anorexia y la inanición.
Un problema sanguíneo particularmente grave es la anemia perniciosa,
que puede ser causada por niveles severamente bajos de la vitamina B12.
Si la anorexia se torna extrema, la médula ósea reduce
extraordinariamente su producción de glóbulos, una enfermedad
potencialmente mortal llamada pencitopenia.
Problemas
gastrointestinales
La
inflamación y el estreñimiento son ambos problemas muy
comunes en las personas con anorexia.
¿Cuáles
son los síntomas de los trastornos del comer?
Los síntomas
de la bulimia pueden ser muy sutiles, ya que las mujeres con este trastorno
lo practican en secreto, y aunque pueden ser de bajo peso, no son siempre
anoréxicas. En general, las personas con bulimia están
preocupadas con la comida y pueden abusar de los laxantes, pastillas
de dieta, eméticos (drogas que inducen el vómito) o diuréticos
(medicamentos que reducen los líquidos). Del mismo modo que la
anorexia, los que sufren de bulimia también pueden hacer ejercicios
de manera compulsiva. El esfuerzo ejercido para vomitar a veces puede
causar vasos sanguíneos rotos en los ojos e hinchazón
de las glándulas salivales que aparecen como áreas abulladas
y debajo de las esquinas de la boca. Los dientes son propensos a las
cavidades y erosión del esmalte debido al exceso de ácido,
la encias pueden enfermarse y pueden surgir brotes de salpullidos y
barros en la piel. Los vómitos repetidos autoinducidos en los
que la persona se mete la mano hasta la garganta también pueden
producir cortes y callos pequeños en las partes superiores de
las articulaciones del dedo.
El síntoma pricipal de la anorexia es la pérdida mayor
de peso por una dieta excesiva y continua, la cual puede ser una dieta
restrictiva o un comer excesivo y purgación. Los síntomas
pueden ser muy sutiles en las mujeres jóvenes que tienen tanto
diabetes como trastornos del comer; tales personas pueden tener un peso
normal o inclusive alto y aun ser consideradas anoréxicas. El
comportamiento anoréxico en los vegetarianos deberá sospecharse
si la persona ha dejado de comer carne sólo para evitar la grasa
y no por otros motivos, como por el amor a los animales, si la dieta
vegetariana coincide con una pérdida de peso rápida y
si la persona está evitando ciertos alimentos, como el tofu,
nueces y productos lácteos que contienen aceites o grasas. En
las mujeres, la menstruación puede ser infrecuente o estar ausente.
A menudo, el ejercicio compulsivo junto con la emaciación conduce
a problemas ortopédicos, en particular en los bailarines y atletas;
esto podría ser la primera señal de dificultad que obliga
a un paciente a buscar ayuda médica. La piel puede estar seca
y cubierta con pelo fino, y el pelo del cuero cabelludo normal puede
estar delgado. Los pies y las manos pueden estar fríos o a veces
hinchados. El estómago a menudo se afecta después de comer
y a menudo se inflama. El pensamiento puede estar confundido o desacelerado,
y un paciente anoréxico puede tener una mala memoria y carecer
de juicio.
Posiblemente, el síntoma más confuso de los trastornos
del comer es la distorsión de la imagen corporal. Aunque las
personas asocian típicamente la distorsión de la imagen
corporal con la anorexia severa, un estudio indicó que la distorsión
es más probable en las personas con bulimia que en las pesonas
con anorexia. El estudio indicó que las personas con bulimia
tienen una mayor probabilidad de sobreestimar su tamño; hay una
mayor disparidad entre cómo quieren lucir y cómo piensan
que se ven que en las personas con anorexia o en las personas que no
sufren de trastornos del comer. Las personas con bulimia tienen una
mayor probabilidad de describir sus propios cuerpos más grandes
de lo que son cuando se encuentran presentes imágenes de comida.
En otro estudio, las personas con anorexia tendían a tener una
percepción exacta de su cuerpo superior, pero sobreestimaban
el tamaño del área abdominal y pelviana.
¿Cómo se tratan los trastornos del comer?
La primera dificultad mayor para tratar los trastornos del comer es
a menudo la resitencia del paciente anoréxico que cree que la
emaciación es normal e inclusive atractiva o el paciente bulímico
que cree que la purgación es la única manera de prevenir
la obesidad. Aun peor, la enfermedad anoréxica puede ser estimulada
por los amigos que envidian la delgadez o por los entrenadores de baile
o deportes que promueven los niveles de grasa bajos. La familia misma
puede negar el problema y ser obstructiva o manipuladora, aumentando
las dificultades del tratamiento. Es muy importante que el paciente
y cualquier amigo o parientes cercanos estén informados acerca
del grave potencial de estas enfermedades y la importancia de recibir
ayuda inmediata.
Los pacientes pueden abandonar los programas si tienen expectativas
poco realistas de "curarse" tan solamente mediante las apreciaciones
de los terapéutas. Antes de que empiece un programa, deberá
ponerse de manifiesto que el proceso es doloroso y requiere trabajo
duro por parte del paciente y la familia. Existe la posibilidad de tratar
varios métodos terapéuticos hasta que el paciente tenga
éxito en superar estos trastornos tan difíciles. La recaída
es común y no deberá recibirse con desesperación.
En un estudio, después de seis años, tan sólo cerca
del 10% de los pacientes bulímicos que se habían tratado
habían dejado de responder. La bulimia se trata mejor con una
combinación de antidepresivos y terapia congoscitiva. El resultado
de la bulimia es en general más favorable que en la anorexia;
incluso después de la recuperación, las mujeres con anorexia
a menudo retienen un deterioro en el sentido de la línea corporal.
Los estudios a largo plazo, sin embargo, están mostrando recuperación
aún en la mayoría de las personas tratadas contra la anorexia.
Un estudio reveló que para las personas con anorexia temprana,
la terapia familiar funcionó mejor y para las personas con anorexia
tardía la terapia individual de apoyo fue la más eficaz.
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