Reloj construido en el siglo XVIII. Si el tiempo no corriera al mismo ritmo para todos los observadores nadie se tomaría la molestia de construir relojes precisos como éste. ¿Qué pasaría si el tiempo no transcurriera igual para todo el mundo?

Reloj de ferrocarrilero marca Elgin, construido en 1924. Los relojes de ferrocarrilero siguen encarnando la idea de tiempo absoluto. Pero en 1905 un joven físico alemán había cambiado por completo nuestro concepto de tiempo: el tiempo, según él, corre a distinto ritmo según cómo se mueva quien lo observa. ¿Por qué no se dieron cuenta los ferrocarrileros?
Hacia 1880, cuando ya había vías férreas que comunicaban ciudades muy separadas, se hizo necesario coordinar los movimientos de los trenes por medio de relojes muy precisos. Se les llamó “relojes de ferrocarrilero”. Todos los conductores y jefes de estación llevaban uno para evitar las colisiones en vías que daban servicio en dos direcciones. Los relojes de ferrocarrilero eran muy precisos.