Otro instrumento para medir ángulos en el cielo. Se llama cuadrante
porque consiste en una placa metálica en forma de cuarto de círculo.
En uno de los lados hay dos mirillas (para dirigirlo hacia el astro
deseado) y el arco está graduado. Del vértice cuelga una
plomada que indica la dirección vertical. La lectura se obtiene
de la posición de la cuerda de la plomada sobre el arco graduado.
El
cuadrante se aplicó a la astronomía y a la navegación.
Los astrónomos lo usaban para medir la altura de los astros por
encima del horizonte. Los marinos lo usaban sobre todo para determinar
la latitud a la que se encontraban (midiendo la altura sobre el horizonte
de la estrella polar o del sol del mediodía) y para determinar
la hora (midiendo la altura del sol).
Un
cuadrante, como cualquier instrumento graduado, es más preciso
mientras más grande es. Para la navegación bastaban cuadrantes
pequeños que un marino podía sostener fácilmente.
En el siglo XVI el astrónomo danés Tycho Brahe, excéntrico
millonario que construyó un castillo en una isla para hacer observaciones
astronómicas, fabricó cuadrantes de hasta dos metros de
radio. Se necesitaban varias personas para moverlos, pero con ellos
Tycho obtuvo las observaciones astronómicas más precisas
que se habían hecho hasta entonces. Las mediciones de Tycho Brahe
le ayudaron a Johannes Kepler a descubrir que las órbitas de
los planetas tienen forma elíptica.