
Supernova de tipo I a (punto luminoso, abajo, izquierda). Las supernovas de este tipo brillan todas aproximadamente lo mismo. Midiendo la luminosidad aparente desde la Tierra podemos inferir a qué distancia se encuentra la supernova, y por lo tanto la galaxia en la que se encuentra.
En 1998 dos grupos de astrónomos independientes descubrieron algo extraño en la luz de supernovas de tipo Ia: algunas se veían mucho más tenues de lo que se esperaba. ¿Sería que entre ellas y la Tierra se interponían nubes de polvo intergaláctico? Esa hipótesis se probó y se desechó, como se desecharon todas las alternativas menos una: la única solución al misterio era que el universo no se estuviera expandiendo como todo el mundo creía. En 1929 el astrónomo estadounidense Edwin Hubble descubrió la expansión del universo y desde entonces todo el mundo había supuesto que ésta tendría que frenarse poco a poco debido a la fuerza de gravedad de toda la materia del universo. Pero ahora parecía que la expansión no se iba frenando, sino acelerando. Ésa fue la tremenda conclusión que publicaron los grupos dirigidos por Saul Perlmutter y Brian Schmidt.

Dos universos. a) la expansión se va frenando poco a poco. Hasta 1998 todos los astrónomos pensaron que vivíamos en un universo de este tipo; b) el ritmo de expansión aumenta con el tiempo. Las observaciones de anomalías en la luz de supernovas lejanas indican que nuestro universo es así. ¿Por qué se acelera la expansión?