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Distancias
en el cielo
(parte 2)
Todas
las estrellas que vemos en el cielo forman parte de nuestra galaxia,
la Vía Láctea. La galaxia tiene un diámestro
de cerca de 100,000 años luz. Las estrellas que vemos se encuentran
relativamente cerca.
La galaxia más cercana a la nuestra es la Gran Galaxia de la
constelación de Andrómeda, que se encuentra a 2 millones
de años luz, o sea, miles de veces más lejos que las
estrellas más lejanas que vemos en nuestros cielos.
En el universo hay miles de millones de galaxias

En
el reino de las galaxias las distancias se miden en millones de años-luz
o en megaparsecs. ¿Cómo se
determinan estas distancias?
Hay
varias maneras de determinar la distancia a objetos cuya lejanía
no se puede calcular con el método de la paralaje. Todas se
basan en la simple observación de que la luz de un objeto luminoso
se ve más tenue cuanto más lejos se encuentre el objeto.
Experimento
Espera
a que sea de noche. Apaga la luz, prende una vela y trata de leer
poniendo el libro cerca de ella. Aléjalo poco a poco y observa
lo que pasa con la luz de la vela a medida que te alejas. Cada vez
es más difícil leer a la luz de la vela porque ésta
cada vez es más tenue. La luz que emite un objeto luminoso
se va atenuando con la distancia.
Sabemos
exactamente cómo se atenua con la distancia la luz de un objeto
luminoso y lo podemos expresar en forma matemática. Imagínate
dos objetos igual de luminosos; por ejemplo, dos focos de 100 watts.
Si los colocamos a la misma distancia los veremos igual de brillantes;
si uno está 2 veces más lejos que el otro lo veremos brillar
con ¼ = (½)² de la intensidad del otro. Si el segundo
foco está 3 veces más lejos, lo veremos brillar con 1/9
= (1/3)² de la intensidad original, y si está
4 veces más lejos brillará con 1/16 = (¼)² de la
intensidad.
En general, el brillo aparente de una fuente luminosa va disminuyendo
en función de (1/d)², donde d
es la distancia a la que se encuentra la fuente. Esta ley de atenuación
de la luminosidad aparente de una fuente de luz se conoce como ley
del inverso del cuadrado (y tiene muchísimas aplicaciones
en las ciencias).
La ley del inverso del cuadrado se puede usar para determinar a qué
distancia se encuentra un objeto luminoso: basta comparar su brillo
aparente con su brillo real.
Distancias
estelares
En
el cielo vemos estrellas de muchas intensidades distintas. La diferencia
no se debe únicamente a que unas estén más lejos
que otras, sino a que, aún si las pusiéramos todas juntas,
unas estrellas brillarían más que otras. De modo que
si queremos usar la ley del inverso del cuadrado para medir distancias
estelares tendremos que saber exactamente cuánta luz emite
la estrella, o sea, qué tan brillante se vería si nos
colocáramos junto a ella.
¿Cómo
podemos saber cuánta luz emite una estrella?
Una vez que sabemos a qué distancia se encuentra una estrella
por el método de la paralaje, podemos calcular su brillo real
a partir de su brillo aparente usando la ley del inverso del cuadrado.
Hoy en día se usan observatorios espaciales como el satélite
Hipparcos para determinar paralajes estelares con mucha precisión.
Así hemos obtenido las paralajes de más de 100,000 estrellas.
Los
astrónomos clasifican las estrellas según el tipo de
luz que emiten. Esta clasificación también indica qué
tan brillante se vería la estrella si estuviera muy cerca,
es decir, nos da una idea de su brillo intrínseco. Conociendo
el brillo intrínseco podemos medir el brillo aparente y deducir
de éste la distancia a la que se encuentra la estrella.
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Distancias
galácticas
He
aquí otra manera de determinar el brillo absoluto de una fuente
de luz lejana, y con ella la distancia a la que se encuentra. Tiene
que ver con un tipo de estrellas llamadas variables ceféidas,
y la descubrió Henrietta Swan Leavitt, empleada de las oficinas
del Observatorio Harvard, en Cambridge, Massachusetts, en 1912.
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La señora Leavitt trabajaba como "computadora" (así
les decían) y percibía un sueldo miserable. Las computadoras
tenían que realizar las tareas tediosas y repetitivas que los
astrónomos hechos y derechos consideraban de poca importancia.
El trabajo de Henrietta Swan Leavitt consistía en examinar placas
fotográficas tomadas con el telescopio del observatorio, ubicado
en Arequipa, Perú, para localizar estrellas de brillo variable
conocidas como ceféidas. La luminosidad de una estrella variable
cambia cíclicamente. Las variables ceféidas habían
sido descubiertas en 1784 por John Goodricke. La primera que descubrió
estaba en la constelación de Cefeo, de ahí su nombre.
Por aquella época la señora Leavitt estaba estudiando
las Nubes de Magallanes, dos nebulosidades luminosas que se ven en el
hemisferio sur (hoy en día sabemos que son dos pequeñas
galaxias satélites de la nuestra). Comparando placas tomadas
en días distintos detectó las variables ceféidas
que buscaba, pero también observó un curioso fenómeno:
cuanto más brillante era la estrella, más tardaba su luminosidad
en completar un ciclo de variación (por ejemplo, si tarda entre
10 y 12 horas en completar un ciclo, la variable ceféida es unas
100 veces más brillante que el Sol). La conexión entre
la luminosidad y el periodo de las variables ceféidas proporcionaba
un método para medir grandes distancias en el espacio. ¿Por
qué? Porque si sabemos cuánta luz emite un objeto podemos
calcular a qué distancia se encuentra midiendo su brillo aparente
y luego aplicando la ley del inverso del cuadrado. Si vemos a lo lejos
dos focos de 100 watts pero uno se ve cuatro veces más brillante
que el otro, la regla del inverso del cuadrado implica que el primer
foco está dos veces más cerca que el segundo. La relación
que descubrió Henrietta Swan Leavitt muestra que el periodo de
variación de una variable ceféida puede considerarse como
una medida de su intensidad luminosa intrínseca, y por lo tanto,
de la distancia a la que se encuentra.
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La
distancia a las galaxias se determina así: se buscan variables
ceféidas en la galaxia y se mide el periodo de variación
(el tiempo que tarda la estrella en completar un ciclo de variación
de brillo). De ahí se infiere su luminosidad intrínseca.
Se mide su brillo aparente y usando la ley del inverso del cuadrado
se calcula su distancia. La distancia a la variable ceféida
será también, con buena aproximación, la distancia
a la galaxia en la que se encuentra.
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