A muchas personas les gustaría menos el cielo nocturno si las estrellas no parpadearan. A los astrónomos, en cambio, les gustaría más: unas estrellas quietas les simplificarían muchísimo la vida. Si las estrellas —y las nebulosas, galaxias, cúmulos de galaxias y objetos exóticos que estudian los astrónomos— no brincotearan tanto, los telescopios terrestres serían más potentes y tal vez no sería necesario poner telescopios en órbita.

El parpadeo de las estrellas, tan celebrado en canciones desde románticas hasta infantiles, no es de las estrellas: se debe a la atmósfera. ¿Has visto en la carretera esos espejismos que parecen agua? ¿Has visto temblar los vapores calientes que salen de las turbinas de un avión? Ambos efectos se deben a diferencias de temperatura del aire. La luz se desvía cuando encuentra capas de aire a temperaturas distintas. La luz de las estrellas atraviesa espesas capas de atmósfera antes de llegar al telescopio. El efecto acumulado es ese bailoteo que tanto molesta a los astrónomos.

De modo que si viniera un hada con una varita mágica y le quitara el parpadeo a la luz de las estrellas…

   
El hada se llama óptica adaptativa.
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Los telescopios de los grandes observatorios recogen y concentran la luz por medio de un espejo cóncavo principal (o un conjunto de espejos que funcionan en concierto). Del espejo primario la luz pasa al sistema de detección -por lo general, una cámara. Entre el espejo primario y el detector se coloca el sistema de óptica adaptativa. Consiste en un espejo deformable provisto de pistones que alteran la forma del espejo vibrando miles de veces por segundo. Los pistones están conectados a una computadora.

A partir de la distorsión de la imagen de una estrella de referencia, la computadora calcula la deformación que hay que aplicar al espejo para compensar el efecto distorsionador de la atmósfera. Las operaciones tienen que ser muy rápidas porque la turbulencia atmosférica no se queda quieta.

Hoy en día muchos de los telescopios más grandes del mundo están equipados con sistemas de óptica adaptativa. Con estos telescopios los astrónomos esperan superar incluso al Telescopio Espacial Hubble, cuya única ventaja es encontrarse por encima de la atmósfera y sus efectos distorsionadores.

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