Apolo, hermano de Artemisa y tan hermoso como Orión, se puso celoso y para deshacerse de él convenció con engaños a su hermana de disparar con el arco a un blanco que se veía a lo lejos, en el mar. Pero resultó que el blanco era nada menos que Orión, que había salido a hacer una caminata acuática sin sospechar nada. Artemisa lloró tanto, que Zeus decidió colocar a Orión en el cielo, donde se convirtió en una de las constelaciones más hermosas.