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Aunque
hace cerca de 60 mil años que Marte no estaba tan cerca,
la diferencia con otras oposiciones no es gran cosa. En 1971 Marte
se acercó a 56.2 millones de kilómetros, sólo
0.9 % más lejos que en 2003. |
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¿Qué van a hacer los astrónomos profesionales? Nada. Para estudiar a Marte se han usado ya sondas que han llegado a la superficie del planeta, radar que permite hacer mapas muy detallados desde la Tierra y el Telescopio Espacial Hubble. Las observaciones desde la Tierra ya no pueden aportar gran cosa al estudio de Marte. Para ver mejor a Marte en estos días levántate a media noche. A esa hora el planeta rojo ya habrá alcanzado una altura suficiente en el cielo para que lo puedas ver con comodidad (si no hay nubes). Marte se verá como un punto de luz de color rojizo, como el óxido de hierro, y tan brillante como Júpiter o Venus. Con un telescopio pequeño se debe poder ver los casquetes polares (dos manchitas blancas en lados opuestos del disco de Marte) y algunos detalles de la superficie. Y, por cierto, no corres ningún peligro. Los efectos de la gravedad de Marte sobre la Tierra son muy pequeños, incluso a esta distancia. Tampoco vamos a chocar con nuestro vecino planetario: comparados con la magnitud de la distancia que los separa (56 millones de kilómetros), los planetas son unos puntitos diminutos. La Tierra tiene un diámetro de 12,800 kilómetros, más o menos, y Marte de la mitad, o sea que se ven como una bolita de 2 cm y otra de 1 cm separadas por una distancia de 100 metros. |
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