El Columbia fue el primer transbordador espacial que viajó al espacio. Antes del Columbia la NASA hizo pruebas de vuelo, de resistencia estructural y de transporte a lomos de un Boeing 747 con el prototipo Enterprise, pero esta nave no estaba equipada para ir al espacio.

   
   
 

El prototipo Enterprise se desprende del Boeing 747 modificado que lo transportaba y que le servía de elevador. El Enterprise nunca viajó al espacio.

 
 
El Columbia salió de la planta armadora de la Rockwell International, en Palmsdale, California, en 1981. La nave llevaba un escudo aislante del calor en la parte inferior. El escudo estaba compuesto de más de 30,000 chapas de cerámica. Con 82 toneladas de peso, la nave se elevó al espacio montada en un cohete impulsor reciclable el 12 de abril de 1981. Alrededor de 600,000 personas vieron el lanzamiento desde las cercanías de Cabo Kennedy, Florida.

Luego de ese primer vuelo, los técnicos de la NASA revisaron el vehículo. Encontraron que las vibraciones del despegue habían hecho desprenderse 16 chapas protectoras.

Mientras fue el único transbordador espacial en operación, el Columbia hizo cuatro vuelos más. Luego, en 1982, entró en servicio el Challenger. Cuatro años después, la nave hermana del Columbia explotó al despegar.

Entre 1983 y 1990 el Columbia voló seis veces. En 1991 lo trasladaron al hangar de reparaciones para hacerle la primera revisión cuidadosa y para actualizarlo: le pusieron frenos de carbono, paracaídas de frenado, nuevo sistema de dirección en el tren de aterrizaje frontal y nuevas chapas protectoras de un tipo mejorado, entre otras modificaciones. No fue hasta 1999 cuando el Columbia volvió a la fábrica Rockwell para someterse a un programa de modificaciones que duró 17 meses. El director del programa de transbordadores, Ron Dittemore, dijo: “El Columbia está listo para dar muchos años más de vuelos. Es más seguro y más versátil que nunca gracias al concienzudo programa de mantenimiento y mejoras al que lo hemos sometido”.

El 16 de enero de 2003 el Columbia emprendió la que sería su última misión, la número 28 de ese vehículo y 113 de toda la flota. Al minuto del despegue las cámaras registraron un trozo de hulespuma que se desprendió del tanque de combustible externo y fue dar contra el ala izquierda. No se sabe si el impacto tuvo que ver con el accidente, pero es una de las posibilidades que se están explorando.