MÁS ASTEROIDES


Ceres resultó ser una especie de planeta, pero muy pequeño. Los astrónomos de la época pensaban que quizá había más cuerpos como Ceres aproximadamente a la misma distancia del Sol.
Heinrich Olbers, médico y astrónomo alemán, descubrió en 1802 otro planeta pequeño, al que llamó Pallas. Poco después aparecieron dos más: Juno y Vesta.

Para fines del siglo XIX se habían descubierto 463 asteroides. Todos (menos uno: Eros se movían siempre en la región comprendida entre las órbitas de Marte y Júpiter, aunque no a la misma distancia. Las órbitas de los asteroides se distribuyen más bien en una banda más o menos ancha, a la que hoy llamamos cinturón de asteroides. Noventa y cinco por ciento de los asteroides que conocemos hoy viven en el cinturón de asteroides y se mueven en órbitas casi circulares.

 

Origen de los asteroides

Hasta antes de 1944 la hipótesis más aceptada acerca del origen de estos extraños planetas miniatura decía que éstos eran los restos de un antiguo planeta que hizo explosión. En ese año el astrónomo O. J. Schmidt propuso que más bien eran los ingredientes de un planeta que nunca alcanzó a formarse. ¿Y por qué no? Porque Júpiter, el planeta más grande y pesado del sistema solar, estaba muy cerca y los cuerpos grandes y pesados ejercen sobre sus vecinos una fuerza que tiende a desgajarlos, la cual se conoce como fuerza de marea.

 

Asteroides raros
No todos los asteroides se mueven en la zona del cinturón ni tienen órbitas circulares. Algunos casos insólitos:

· El asteroide 3200 Phaeton, descubierto en 1983 por el satélite IRAS tiene una órbita que lo lleva más cerca del Sol que el planeta Mercurio y que, en su punto más alejado, lo lleva al cinturón de asteroides.

· 944 Hidalgo, descubierto en 1920 por Walter Baade, pasa por el cinturón en su punto más cercano al Sol (perihelio). En el más lejano (afelio) llega más allá de la órbita de Saturno.

· 2060 Chiron, descubierto en 1977 por Charles Kowal, tiene el perihelio entre las órbitas de Júpiter y Saturno, y en el afelio se aleja casi hasta la órbita de Urano.

 

¿Por qué estudiamos los asteroides?
Los asteroides están hechos de los mismos materiales de los que se formaron los planetas. Pero, a diferencia de éstos, que están en perpetua transformación debido a los procesos geológicos y atmosféricos, los asteroides no han cambiado casi nada desde el origen del sistema solar, hace 4500 millones de años. Los asteroides guardan información acerca de la formación de los planetas y quizá también del origen de la vida en la Tierra.
Y también los estudiamos porque algunos tienen órbitas que cruzan la de nuestro planeta. Si llegaran a coincidir la Tierra y el asteroide en el punto de intersección, se produciría una colisión que podría producir cambios catastróficos en el planeta, y hasta acabar con la vida.

¡Cuidado! Cruce peligroso: la amenaza de los objetos cercanos a la Tierra


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