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Kepler se instaló en Praga en la casa de Tycho Brahe. Tycho tenía los mejores instrumentos astronómicos de la época y era un observador de agudísimos ojos. Además era un hombre muy rico. En una carta a su maestro, Michael Mästlin, Kepler escribió:
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Al cabo de cinco años y más de mil páginas de cálculos, Kepler pensó que estaba a punto de conquistar a Marte. Las posiciones que Tycho había anotado a lo largo de los años se ajustaban muy bien a una órbita circular recorrida con velocidad variable y con el Sol desplazado ligeramente del centro. Sólo dos de los datos de Tycho diferían de los cálculos teóricos de Kepler. Y diferían por muy poco. Otro astrónomo hubiera hecho la vista gorda y habría publicado sus resultados. Pero Kepler insistió: ¿por qué no se ajustaban esas posiciones a su modelo? ¿Qué se le estaba escapando? Luego de mucho pensarlo, Kepler dio otro paso revolucionario: ¿y si la órbita no era circular, sino ovalada? Trazó dibujos, y graficó posiciones de Marte durante dos años más, buscando la ecuación que describiera una órbita ovalada. Por fin encontró una ecuación que se ajustaba a los datos. Era la ecuación de una elipse, pero Kepler no la reconoció y la descartó. Luego, como en una película de risa, Kepler se dijo: “¿y si la órbita fuera una elipse?” ¡Sorpresa! Recuperó la ecuación que había desechado y se dio cuenta de que había tenido la solución debajo de las narices sin darse cuenta. La elipse funcionó a la perfección. La órbita de Marte, y seguramente las de los otros planetas, no era circular, sino elíptica. Galileo Galilei, contemporáneo de Kepler, fue el primer astrónomo que hizo observaciones con telescopio. Galileo estudió a Marte, pero fue Christiaan Huygens, científico holandés, quien vio por primera vez marcas permanentes en la superficie de Marte, en 1659. Observando el movimiento de esas marcas, Giovanni Cassini midió el periodo de rotación de Marte, el cual resulta ser muy parecido al de la Tierra. 24 horas 37 minutos. Marte dejó de ser un punto brillante en el cielo para convertirse en otro mundo, quizá parecido al nuestro también en otros aspectos. |
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