Pudo haber sido una escena aterradora, pero no había nadie para presenciarla. Una descarga de aguas turbulentas se precipitó sobre el valle, arrastrando millones de toneladas de rocas de todas las regiones que atravesaba. Al pasar el sobresalto, luego de varias semanas, las rocas quedaron sembradas en una amplia planicie marciana como testigos mudos del cataclismo…

Miles de millones de años después, otro acontecimiento insólito turba la atmósfera del planeta Marte. Pero éste no tiene nada de violento, salvo tal vez el aterrizaje del artefacto, que entra rugiendo en la tenue capa de aire marciano, despliega un paracaídas, enciende unos cohetes durante dos segundos. Luego se infla un racimo de bolsas de aire y la cápsula así protegida cae, rebotando tres veces hasta detenerse después de rodar por espacio de un minuto y medio. Es la nave Pathfinder , que llega a Marte luego de una travesía espacial de siete meses. Las bolsas se desinflan. La cápsula piramidal se abre en tres pétalos, como una flor, y el Pathfinder se comunica a la Tierra para informar que ha llegado sin novedad. Es el 4 de julio de 1997.






“Aquí Marte. Aterrizamos sin novedad”. Primera imagen que transmitió el Pathfinder para avisar que llegó con bien, y de paso transmitir la buena noticia de que el lugar de aterrizaje está sembrado de rocas, como esperaban los científicos.

—¡Rocas, rocas! ¡Miren cuántas rocas!— exclama embelesado Matthew Golombek, responsable de contenido científico de la misión Pathfinder, al ver la foto de arriba. El equipo había seleccionado esa región para el aterrizaje por la alta probabilidad de que estuviera llena de rocas. La emoción es grande al comprobar que lo está. Las rocas provienen de muchas regiones de Marte por la forma en que fueron depositadas en esa planicie. Así los científicos podrán examinar sin moverse mucho una amplia muestra de partes de Marte.






Huellas en Marte. Luego de deliberar durante varios días sus creadores, el Sojourner bajó por una rampa y se dirigió a su primer objetivo, la roca llamada Yogi.

Golombek dice: “Toda roca lleva escrita en sus minerales la historia de su formación, así que esperábamos que las rocas nos hablaran del ambiente marciano primitivo”. Esperaban, en concreto, que las rocas les hablaran del clima primitivo para saber si agluna vez se habían dado en ese planeta las condiciones para que se desarrollara la vida.

El paquete Pathfinder consistía en dos elementos: un laboratorio fijo (la cápsula) y un vehículo de exploración robotizado, llamado Sojourner. El Sojourner fue el primer vehículo de esta clase en llegar a Marte (hoy también están allí el Spirit y el Opportunity). La misión tenía otro objetivo, además de estudiar las rocas: probar una nueva forma “más rápida, más barata, mejor” de hacer sondas de exploración espacial. El Pathfinder cumplió con creces sus objetivos científicos y tecnológicos. Costó 20 veces menos que las misiones Viking de 1976.




Cápsula abierta en flor y el vehículo explorador Sojourner (junto a una roca, al fondo). Esta foto es una combinación digital de varias fotos. Bajo la cápsula se ven mal recogidas las bolsas de aire que sirvieron para proteger la cápsula durante el descenso.

Durante tres meses, el Sojourner exploró unos 200 metros cuadrados de superficie marciana. Examinó varias rocas para determinar su composición y estructura. También analizó el polvo que flota en la atmósfera de marte. La composición de algunas rocas y las propiedades del polvo indican, al parecer, que en el pasado remoto Marte sí tuvo un clima más cálido que permitía que hubiera lagos. Todavía no sabemos si eso condujo a la aparición de vida. Hoy en día, Marte es más seco y más polvoriento que el desierto terrestre más inhóspito.




El Sojourner husmeando una roca para determinar su composición química y su estructura. Esos datos revelan muchas cosas acerca de la historia de la roca y del plaenta Marte. La placa rayada que lleva como caparzón es la red de celdas solares que le da energía al vehículo.

El Pathfinder descubrió que, por las mañanas, la superficie de Marte está más caliente que el aire inmediato superior. Si te pararas en ese planeta, tendrías la nariz 20 grados más fría que los pies. Eso hace que el aire más cercano a la superficie suba en remolinos pequeños, fenómeno que no ocurre en la Tierra porque aquí no hay diferencias de temperatura tan abruptas entre el suelo y el aire. Por la tarde, la temperatura se estabiliza porque la atmósfera ya ha tenido tiempo de calentarse.

Por medio de transmisiones de radio entre la Tierra y la nave, los científicos midieron la rotación de Marte. Comparando los datos con los de la misión Viking, calcularon el bamboleo del planeta (los planetas se bambolean en su rotación, como trompos, pero el movimiento es lentísimo). Con esta información se pueden deducir hechos acerca del interior del planeta. Al parecer, Marte tiene un núcleo metálico de entre 3600 y 4800 kilómetros de diámetro. Con esta información, los geólogos pueden reconstruir parte de la historia del planeta.




“Rocas, rocas, cuántas rocas”. Jardín de rocas en el que aterrizó el Pathfinder. Las formas, y sobre todo las posiciones de estas rocas, revelan que las depositó allí una tremenda inundación. Esa inundación ocurrió hace miles de millones de años.

La catastrófica inundación de la región de Ares vallis donde aterrizó el Pathfinder ocurrió hace por lo menos 1800 millones de años. Para entonces Marte ya no era cálido ni húmedo (el agua provenía del subsuelo). En todos esos años las huellas de la inundación no se han borrado, lo que indica que en Marte las cosas cambian muy poco, a diferencia de la Tierra, donde la vida, la actividad geológica y los fenómenos atmosféricos transforman constantemente el paisaje.

 

LA MISIÓN PATHFINDER