|
Un
futuro ¿incierto?
Mientras
tanto, con las aplicaciones inmediatas y a mediano plazo que estos descubrimientos
pueden tener en la vida de la humanidad, así como ante la posibilidad
de conocer detalladamente las predisposiciones de salud de los individuos,
pero también debido a la propuesta de "patentar" esta información
y "comercializar" tales licencias, hoy en día se ha abierto
un debate en cuanto a las posibilidades éticas, económicas, políticas
o sociales que esta tecnología y conocimientos pudieran implicar.
Así,
se está discutiendo sobre el libre acceso de la información que se está
generando, pues la compañía norteamericana Celera Genomics pretende
patentar y vender al mejor postor sus descubrimientos. Sus primeros clientes
potenciales serían los grandes laboratorios farmacéuticos. Ante tal situación,
la ONU expresó en 1998 en su Declaración
Universal sobre el Genoma Humano que el patrimonio genético de
los seres humanos no puede estar sometido a intereses comerciales... El
genoma humano es la base de la unidad fundamental de todos los miembros
de la familia humana y del reconocimiento de su dignidad física y su diversidad.
En sentido simbólico, es el patrimonio de la humanidad.
¿Por
qué el interés de lucrar con estos descubrimientos?: Posibles panoramas
I.-
La
inercia y la lógica que desde hace unas tres décadas ha movido al mundo,
es la del mercado y la de las ganancias. Si el día de mañana se cumpliesen
las expectativas que estos avances prometen, ¿se imaginan el potencial
económico que esto generaría? Supongan que para cuando ustedes sean padres
(o deseen serlo) ya sea factible detectar y solucionar a tiempo cualquier
posibilidad de un mal cardiaco o de cualquier cáncer en la futura descendencia;
y además, con la misma tecnología, crear los medicamentos o tratamientos
necesarios para tal efecto. ¿No querrían ustedes que sus hijos nacieran
lo más sanos posible y eliminar cualquier probabilidad de que padecieran
cualquier enfermedad crónica?
En
caso de que se aceptara la propuesta de la empresa estadounidense y se
patentaran estos descubrimientos, sólo los grandes laboratorios y consorcios
farmacéuticos podrían adquirir "los derechos" sobre tales conocimientos
y serían ellos, los dueños de los derechos quienes decidirían cómo, cuándo,
dónde a quién y a qué precio venderían tal información en primera instancia
y después, también serían ellos quienes definirían cuánto costarían los
productos y/o método necesarios. ¿A cuánto equivaldrían las ganancias
generadas por este mercadeo de información, técnicas y medicinas genéticas?
¿Es correcto que unos cuantos se beneficien económicamente de algo que
nos pertenece a todos los seres humanos?
Seguramente,
esta clase de medicaciones y tratamientos elevarían su costo dependiendo
de la famosa ley de la oferta y la demanda: A mayor cotización de un producto
(es decir, entre más se necesite y se solicite por el mercado, por la
gente) más se eleva su valor de cambio, su precio. Si tomamos en cuenta
que en el planeta actualmente somos alrededor de 6500 millones de seres
humanos y que indudablemente todos querrían disfrutar de esta tecnología,
la demanda de este tipo de servicios sería infinita; lo mismo que los
precios ¿Cuántos de nosotros tendríamos la solvencia económica como para
poder adquirirlos?, y si añadimos que de la cantidad de habitantes que
coexistimos en el mundo, 4/5 partes son considerados pobres, ¿es ético
y justo que una elite se beneficie?
Pero
hay otras implicaciones. 1. Si sólo los ricos pueden adquirir estos servicios,
a la larga se generaría una sociedad con dos segmentos muy claros: Los
ricos que además tendrían mayores expectativas de vida y salud; y los
otros, la mayoría de la población quedaría desprotegida y sin la misma
calidad de oportunidades. 2. Este pedazo minoritario, pero "saludable"
de población podría fácilmente plantearse, ahora sí con bases como una
raza superior...
¿Se
imaginan a Isaac Newton patentando el descubrimiento de las 4 leyes que
llevan su nombre? o ¿qué les pareciera que Einstein hubiera lucrado con
su fórmula E=mc2?
A
mitades del siglo pasado, Aldous Huxley escribió Un mundo Feliz,
novela donde el autor desde la ciencia-ficción, pareciera que se adelanta
a los acontecimientos que aquí presentamos y nos narra cómo sería un mundo
donde la sociedad estuviera determinada por la selección genética artificial;
con ciudadanos de 1ª, 2ª, 3ª... en donde dependiendo del estrato social
al que uno perteneciera sería determinada la calidad de vida, la inteligencia,
la posibilidad o no de reproducirse, el tipo de trabajo al que estaríamos
capacitados; hasta la posibilidad de amar a quien quisiéramos.
¿Es
ese el mundo que estamos construyendo a inicios del nuevo milenio?
II.-
Al
mismo tiempo, se está deliberando sobre la posibilidad de la aparición
de la "discriminación genética", polémica basada en el temor
de que la revolución médica y de diagnóstico prometida por el trazado
del mapa genético pueda producir exclusión; pues los empleadores, las
aseguradoras e incluso los gobiernos podrían, con esta información genética,
identificar con anticipación y rechazar a obreros, o solicitantes de pólizas
(por citar algunos casos) de individuos predispuestos a enfermedades crónicas.
Se
propiciaría la aparición de nuevos ciudadanos de segunda, aquellos que
por herencia, estuvieran predispuestos a cualquier enfermedad crónica,
como la diabetes, miopía, hemofilia, y un largo y triste etcétera. Las
compañías de seguros, ya no asegurarían, los patrones y empleadores serían
mucho más exigentes para contratar a cualquier persona pues a riesgo conocido,
¿quién aseguraría o emplearía a alguien con cierta predisposición? ¿Sería
esta una novedosa forma de minusvalía genética?
Los
gobiernos también podrían utilizar esta información para segregar o discriminar
a amplios sectores de la población, pues ahora tendrían el contexto necesario
para relegar a alguien o inclusive para negarle prestaciones tales como
el seguro social.
III.-
Sin
embargo, también está el panorama positivo y optimista, aquel en el cual
estos conocimientos y nuevas tecnologías permitan hacer de la vida de
todos los seres humanos más ricas, saludables y seguras. Un mundo
donde muchas de las enfermedades y padecimientos que abaten a nuestra
especie empiecen a quedar paulatinamente en la memoria, en los libros
de Historia.
Para
tal efecto, es indispensable que desde este momento, gobiernos, científicos,
investigadores, filósofos, jurisprudentes, sociólogos y la sociedad en
general, nos pongamos a reflexionar, discutir, analizar y delimitar cada
uno de estos posibles panoramas. Es esencial empezar a construir hoy el
mundo que queremos para mañana, para cuando el futuro nos alcance.
Definitivamente,
creemos aquí, en Red Escolar, que la educación y la información
accesibles y disponibles para toda la sociedad, serán claves para sentar
las bases de ese mundo, que es necesario empezar a prepararnos y a empaparnos
de tales conocimientos para entonces poder tomar decisiones oportunas
y correctas.
Estamos
entrando a una nueva época llena de promesas, retos e innovaciones, para
el género humano; pero también repleta de responsabilidades, ¿no creen?
|