Tortuga marina

Las tortugas se originaron en el periodo Triásico de la Era Mesozoica, hace por lo menos 200 millones de años, antes de que los grandes reptiles terrestres, acuáticos y voladores alcanzaran su máximo esplendor.

Una de las características más sobresalientes de las tortugas es su dura concha, a manera de caja, que encierra y protege sus órganos vitales.

A diferencia de las tortugas terrestres y las de agua dulce, las tortugas marinas no son capaces de ocultar dentro de la concha sus extremidades, a excepción de una corta retracción del cuello en dirección vertical. Sus extremidades se encuentran modificadas a manera de aletas o remos. Las tortugas marinas son todas especies anidadoras, en determinada temporada del año, las hembras regresan a las playas en donde nacieron, hacen sus nidos y depositan sus huevos. Esta conducta puede ser individual o colectiva dependiendo de la especie.

Ha sido importante conocer los hábitos reproductivos de las tortugas marinas, debido a que en esta condición es cuando presentan mayor vulnerabilidad. Es en las playas en donde anidan en las que es posible establecer programas de manejo para la recuperación de las poblaciones.

Las tortugas marinas son especies de ambientes tropicales y subtropicales. En las costas de México llegan 10 de las 11 diferentes variedades. Su presencia es estacional y en nuestro país las zonas de mayor abundancia se circunscriben principalmente a la parte central costera del Pacífico: de Chiapas a Sinaloa, el golfo de California y costa suroeste de Baja California y en las lagunas costeras del Istmo de Tehuantepec.

Por el lado oriental frecuentan la costa central de Tamaulipas, el norte de Veracruz, la sonda de Campeche, Yucatán y las costas de Quintana Roo.

Actualmente el recurso tortuga marina es afectado por factores que han ocasionado colapsos o declinaciones significativas en sus poblaciones, entre los cuales destacan: la sobreexplotación, principalmente de adultos reproductores, la extracción de huevos zonas de anidación y mar abierto, la pérdida o degradación de hábitats críticos y la pesca incidental, entre otros. Estos factores varían de acuerdo a regiones; para el caso de México, el tráfico internacional de piel de tortuga desempeñó un papel determinante en el desplome de algunas poblaciones de golfina (Lepidochelys olivacea).

La extracción de huevos y tortugas para consumo, así como trabajos de artesanía también son elementos importantes en la reducción de poblaciones de tortuga negra (Chelonia agassizi), carey (Eretmochelys imbricata), laúd (Dermochelys coriacea), verde (Chelonia mydas) y caguama (Caretta caretta).

En la actualidad, en México todas las poblaciones de tortugas marinas se consideran en peligro de extinción, a excepción de la golfina del estado de Oaxaca, por lo que se han establecido programas de protección. En las playas se establecen campamentos tortugeros, en donde se cuidan los huevos depositados por las hembras.

En estos lugares participan dependencias gubernamentales, instituciones educativas y de investigación. Además, se cuenta con la participación de los lugareños y visitantes que colaboran con la liberación de crías recién nacidas con el fin de restablecer las poblaciones de las tortugas marinas.

acertijos