Los reptiles se multiplicaron rápidamente y por ende se especializaron,
actualmente la clase comprende a las tortugas, los cocodrilos, los
lagartos y las serpientes. Los más abundantes de los reptiles
actuales son los de tipo saurio, entre los que destacan lagartos
y serpientes, aunque son distintos superficialmente entre sí,
poseen estructuras básica lo suficientemente parecida para
situarlos en un solo orden, Squamata.
Las serpientes (suborden Ophidia) difieren de los lagartos sobre
todo por su capacidad para deglutir animales de diámetro
varias veces superior al suyo, lo cual es posible gracias a la intervención
de un mecanismo mandibular sumamente flexible, carecen de patas
y tienen una lengua bifurcada, que sale con frecuencia de la boca
como un dardo, es un órgano relacionado con el tacto y el
olfato; en su evolución subsiguiente, algunas serpientes
abandonaron sus hábitos excavadores, se adaptaron a vivir
sobre la superficie del suelo, y experimentaron una amplia radiación
adaptativa, y así las encontramos en tierra, agua salada
y dulce y trepadoras. Al encontrarse en la superficie surgió
en ellas un tipo de locomoción basado primariamente en movimientos
ondulatorios del largo cuerpo de estos animales. Cuando una serpiente
se desplaza se forman ondas en el tronco, detrás de la cabeza,
que progresan en dirección posterior, la resultante de estas
fuerzas impulsan al animal hacia delante. Posee interés especial
la aparición, en diversos grupos de serpientes, de métodos
para inmovilizar a sus presas. En cierto número de otros
grupos ha surgido por evolución un mecanismo de veneno consistente
en glándulas especializadas relacionadas con los colmillos.
Como su piel es seca y dura, al crecer las serpientes se deshacen
de ella y cambian por una nueva. Como todos los reptiles, las serpientes
no poseen mecanismos de control de temperatura, esto es que tienen
la temperatura del ambiente, por este motivo se les conoce como
ectotérmicas. Dentro de las serpientes encontramos grupos
con veneno las cuales son conocidas como víboras y otras
totalmente inofensivas que son las culebras. El tamaño de
las serpientes va desde unas muy pequeñas hasta unas gigantes
como las boas y pitones. Aunque las culebras son inofensivas no
es motivo para que sean mascotas, es bastante difícil su
cuidado y eso lleva a que se les abandone en lugares que no son
su sitio adecuado para vivir. Para conocerlas se tiene que acudir
a los herpentarios que son los lugares en donde los especialistas
mantienen con muchos cuidados a las serpientes. Algunas serpientes,
sea por mitos curativos de su carne o por el uso indiscriminado
de su piel en artículos, se encuentran en vías de
extinción.