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¿Qué función tiene clasificar? La respuesta puede ser tan simple como
que clasificando aprendemos a separar las cosas por tipos y a
ordenarlas en conjuntos de elementos que comparten alguna
característica común entre sí. Tener una estructura ordenada ayuda a
conocer mejor los objetos y sus partes y poder analizarlos mejor. De
esta función, que puede parecer tan sencilla, se desprende también que
aprender a clasificar ayuda a crear estructuras lógicas de pensamiento
y fundamentar las estrategias que se requieren para manejar algunos
procesos matemáticos básicos.
Así, para ayudar a estudiantes pequeños de preescolar, primero, segundo y tercero de primaria a desarrollar adecuadamente un pensamiento matemático es fundamental trabajar muy a fondo el proceso de clasificación. Este proceso debe conocerse y manejarse antes de trabajar formalmente con números y con las cuatro operaciones aritméticas básicas, y debe seguir desarrollándose a todo lo largo de la enseñanza básica. La habilidad para clasificar y reconocer patrones se irá desarrollando paulatinamente conforme los niños aprendan a reconocer relaciones entre objetos. Es importante señalar que el saber clasificar no atañe exclusivamente al campo de las matemáticas sino que ayudará al niño a desarrollarse en todas las áreas del conocimiento. Cuando los niños han aprendido a comparar objetos, es fundamental que aprendan entonces a clasificarlos. Clasificar es el proceso de agrupar o juntar objetos o conceptos en clases o categorías de acuerdo con un cierto esquema o principio previamente establecido. Los niños aprenderán a usar propiedades específicas de los objetos para poder clasificarlos y, posteriormente, compararlos para poder decidir en cuál categoría se han de ubicar. Ahora, si bien es muy importante que se permita a los niños inventar sus propias categorías a fin de que no tengan siempre que trabajar con las que han establecido los maestros, también es importante que se supervisen las categorías de clasificación que los niños puedan inventar, para garantizar que estén bien estructuradas, dado que, cuando un esquema de clasificación está correctamente elaborado, siempre es posible decidir en dónde va un objeto de la colección que quiere clasificarse. Los niños más pequeños deben empezar sus actividades de clasificación con objetos que difieran únicamente en una característica, por ejemplo, la forma o el color; más adelante podrán hacerlo con dos características y así sucesivamente. Las actividades de clasificación se irán haciendo cada vez más complejas; pueden incrementarse el número de objetos a clasificar o el número de categorías de clasificación o inclusive la abstracción de estas categorías. Por ejemplo, al principio pueden clasificarse dibujos de personas: mujeres y hombres, más adelante esos mismos dibujos pueden clasificarse en contentos y tristes. Lo que es realmente importante en todas estas actividades es que las categorías que se utilicen sean mutuamente excluyentes para que los niños puedan decidir de una forma clara en qué categoría van a ubicar el objeto. ![]() Escher, La torre de Babel. |
![]() Escher, Esferas. Como se mencionaba anteriormente, el hecho de aprender a clasificar no sólo sirve para desarrollar un pensamiento matemático, sino que es un proceso que se utiliza con mucha frecuencia en la vida cotidiana. Por ello, una posible actividad alrededor de la clasificación es pedir a las niñas y a los niños que clasifiquen en su casa, que observen cuidadosamente las clasificaciones en un mercado, en una tienda o en una biblioteca, es decir, hacerles notar que la actividad de clasificar sale del aula y los acompaña siempre en su vida cotidiana. En Matemáticas sin números, parte de las Actividades Permanentes de la página de Red Escolar hay una sección, El orden del caos, con un artículo dedicado a la clasificación, cuyos distintos ejercicios pueden contribuir a que los niños y niñas agilicen y perfeccionen sus habilidades en este proceso. De ese artículo que, como los demás de la sección, está destinados a los profesores y que contribuye a elaborar estrategias de aprendizaje de las matemáticas hemos sacado estos ejemplos. * Encuentra los números que faltan en los cuadritos vacíos:
* Un viejo problema de clasificación ¿En dónde pondrías la Z, arriba o abajo?
¿Por qué? Los invitamos, pues, a conocer estos ejercicios y muchos más en nuestra página de Red Escolar, para que cada quien descubra cómo, clasificando, hasta los problemas que parecen más complicados tienen solución.
Concepción Ruiz Ruiz-Funes |
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