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Publicaciones electrónicas: una nueva forma de conocer

El impacto que han tenido las computadoras en las últimas décadas, en todos los aspectos de la actividad humana, es definitivamente irrevocable. Pero este avance al mismo tiempo exige de nosotros un cambio de mentalidad: en muchas ocasiones utilizamos las computadoras sólo para agilizar o automatizar viejas prácticas, sin que por ello exploremos las opciones que nos presentan para hacer nuevas cosas.

Sin duda, una de las más grandes innovaciones que hoy nos permiten las nuevas tecnologías es la capacidad de publicar y transmitir documentos por vía electrónica. Las publicaciones electrónicas nos ofrecen una nueva forma de guardar y difundir información distinta de las publicaciones tradicionales, hecho que tiene repercusiones importantes en el ámbito educativo, ya que la palabra escrita es el medio más utilizado para el acceso y la difusión del conocimiento.

Las publicaciones electrónicas constituyen un medio totalmente nuevo que, aunque tiene similitudes con las publicaciones tradicionales, al mismo tiempo cuenta con posibilidades y limitaciones muy distintas. Las publicaciones electrónicas requieren de la comprensión de dos aspectos: el técnico y el editorial. Es precisamente en la atinada combinación entre la tecnología y la presentación de la información, donde pueden verse las publicaciones electrónicas como algo que ofrece formas revolucionarias de establecer la transmisión de información entre escritor y lector.

En principio, el texto escrito siempre ha ocupado un espacio; es decir, que ha sido un objeto físico, ya sea como libro, periódico, revista. Por lo tanto ocupa un espacio conceptual en la mente del escritor y del lector: la forma de organización, el estilo y las expectativas del lector están supeditados a una forma física. Tanto el escritor como el lector ven el objeto físico como una unidad de significado en sí, es decir, como una estructura verbal completa. A esta delimitación generalmente se le impone una estructura lineal a la lectura, de ahí que la página impresa exija que el escritor acomode sus ideas en un sentido jerárquico, subordinando una idea a otra y sistematizando de una forma lineal sus ideas, conceptos y asociaciones.

Esta forma de escritura, sin embargo, no refleja la forma en la que pensamos; mucho menos la manera como aprendemos. La mente funciona con base en una concatenación de asociaciones de ideas, ligadas entre sí por una red compleja tanto de referentes como de vínculos; de ahí que la inteligencia se refleje finalmente en la capacidad de ligar conceptos, entender sus relaciones y formar o dar origen a nuevas ideas.

La publicación electrónica no es un objeto físico, tangible, perceptible al ojo humano: requiere de una máquina para que el lector pueda reconocerla. Al mismo tiempo, su extensión es prácticamente ilimitada: no tiene límites en cuanto a número de páginas, peso o tamaño en su publicación, como sucede con las publicaciones tradicionales. Al no ser un objeto físico, es fácil desaparecer la noción de que debe tener un principio y un fin; esto es, una publicación electrónica puede ligarse a un documento y a otro y a otro, erradicando así la idea de un texto impreso como algo independiente y sin relación alguna con otros textos. La tecnología permitió hacer finalmente lo que habían querido hacer escritores, científicos y filósofos desde hacía tiempo: escapar a las limitaciones físicas del libro y asociar más que jerarquizar las estructuras verbales en una red de asociaciones.

En los años ochenta se adoptó el término "hipertexto", para vincularlo directamente a la computadora y al texto electrónico. El hipertexto consiste en un conjunto de tópicos y sus conexiones entre sí: los tópicos pueden ser palabras, oraciones, párrafos completos o incluso imágenes. El escritor define cuáles son los tópicos y establece los vínculos entre ellos. Las conexiones entre los tópicos se llaman hipervínculos, comúnmente llamados "ligas", de modo que el hipertexto se construye a partir de una serie de hipervínculos que forman "caminos" que el lector puede seguir. Ya no existe la necesidad de subordinar una estructura verbal a otra. Pueden asociarse en un mismo plano como una red de conceptos e ideas asociadas.

El hipertexto permite varias lecturas, que dependen de los intereses o las necesidades del lector. Esto es especialmente importante en la educación, área en la que se reconoce que los estudiantes tienen ritmos y habilidades distintas: de hecho, se considera que muchas dificultades de aprendizaje son generalmente resultado de esta homogeneización en el sistema de enseñanza. La computadora puede ser una herramienta para individualizarla, al ayudar y motivar al estudiante a descubrir diversos datos, ya que la estructura misma del hipertexto hace hincapié en las distintas asociaciones posibles entre la información.

Veamos, por ejemplo, el estudio de la ciudad de México. Empecemos por su situación geográfica: está en un valle, qué montañas la rodean, su clima... Pero también tiene una historia: fue fundada donde había un lago. De los fundadores podemos decir mucho: acerca de su civilización, del comercio, de su forma de vida.

Posteriormente, hacia 1521, llegaron los españoles: ¿qué buscaban? ¿de dónde venían? ¿cómo era su forma de gobierno y su arquitectura? Hoy día vemos la marca prehispánica y española, pero hubo otras influencias; como la francesa durante el porfiriato. Es necesario tener presente la migración a la ciudad. Además, ahora es una gran urbe, de las más grandes del mundo, con problemas de contaminación, de tráfico, de sobrepoblación... Y así se podría continuar.

Para acomodar esta información de una manera lineal y jerarquizada, por lo general sacrificaríamos ciertas asociaciones. La figura 1 representa, a grandes rasgos, esta información para comenzar a escribirla de forma hipertextual: donde algunos de los posibles bloques temáticos están señalados con líneas entre sí para representar sus posibles asociaciones.

Esto es una simplificación de algunos de los contenidos del párrafo anterior. La intención es dar una idea acerca de cómo pueden darse estas asociaciones. En este diagrama no está contemplado, pero una red de esta naturaleza podría incluir también mapas de distintas épocas, fotos de edificios, ligas al monitoreo del Popocatépetl y a estaciones de radio, por mencionar algunas.

La función activa del lector frente a un texto siempre ha sido la de tener que "descifrar" o "decodificar" la escritura sobre la hoja para entender su significado. Sin embargo, pocas veces tiene la oportunidad de decidir la dirección que seguirá cuando lea el texto, y mucho menos de alterarlo o interactuar con él. El hipertexto, en este sentido, demanda del lector una participación más activa: constantemente le exige que tome decisiones, que elija el camino por el cual desea caminar. Y al recorrerlo no sólo está entendiendo las asociaciones que plantea el escritor, sino que probablemente creará sus propias asociaciones.


Figura 1. Asociación hipertextual de conocimientos acerca de la ciudad de México

El sistema de red de asociaciones de la figura 1 le permite al estudiante hacer una lectura histórica, geográfica, climática, económica, etcétera, de la ciudad de México, dependiendo de sus necesidades de aprendizaje. Si quisiera podría hacer varias lecturas, abordando en cada una la ciudad de México desde una perspectiva distinta.

La computadora introduce una nueva dimensión en la relación escritor- texto-lector: la posibilidad de interacción. Ahora la computadora puede responder de distintas maneras, dependiendo de las decisiones tomadas por el lector. Un ejemplo muy sencillo sería que el lector no pudiera avanzar hacia el resto del texto sin antes contestar previa y correctamente alguna pregunta. Más avanzado sería que el lector pasara a otra parte del texto si contestara incorrectamente la pregunta. De esta manera se pueden reforzar ciertas asociaciones que el escritor quiere que el estudiante entienda. Otra posibilidad que la computadora presenta es que el estudiante pueda cambiar el texto con el cual está trabajando. O pueda añadir más texto, creando así su propia red de asociaciones con cada nueva información que recibe.

A diferencia de un libro que sólo puede ser leído por una sola persona, un texto electrónico en línea puede ser leído por varias personas al mismo tiempo desde varias computadoras. Sin embargo, debido a su naturaleza, lo más probable es que aunque compartan el mismo archivo, cada lector hará una lectura distinta, aunque tendrán puntos de intersección y temas comunes.

El intercambio de mensajes electrónicos en torno de un texto crea nuevas asociaciones y relaciones, pero ahora entre los lectores. Sus comentarios, sus observaciones y sus asociaciones contribuyen al texto y lo enriquecen. Además, el propio autor del texto puede beneficiarse con estos comentarios: a partir de ellos puede modificar o expandir el texto original para corregir errores o incorporarle nuevas ideas. De esta manera el texto ya no es algo estático, sino un cuerpo dinámico y cambiante que se enriquece por su movilidad al absorber nuevas ideas y desarrollar otras.

El hipertexto nos permite exponer nuestras ideas en una red de asociación, a diferencia de un sistema lineal jerarquizado y sistematizado, lo que se acerca mucho más a nuestra manera de pensar y de aprender. El hipertexto permite al escritor ofrecer a los lectores numerosas lecturas de un mismo texto dependiendo de las necesidades particulares de cada uno. Para la educación es revolucionario, ya que se podría presentar información más adecuada a cada alumno. Asimismo, los hipervínculos asocian distintos tópicos entre sí, permitiendo al alumno entender las relaciones entre ellos; iniciando el proceso de transformación de la información en conocimiento.

Sin embargo, al constituir un medio nuevo hace falta que tanto los maestros como los alumnos aprendan a manejarlo de manera efectiva. Las publicaciones electrónicas requieren de conocimientos técnicos y editoriales para estar en condiciones de ser aprovechadas al máximo. La labor será ahora experimentar y explorar este nuevo medio para mejorar los sistemas de enseñanza y aprendizaje con el uso de esta nueva tecnología.

Ilustraciones: Sergio Ricaño Gutíerrez

Isabel Galina Rusell
Departamento de proyectos y producción digital,
Coordinación de Publicaciones digitales,
DGSCA, UNAM.

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