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El siglo XX seguramente será recordado por las futuras generaciones como el periodo en el cual la especie humana se perfiló hacia su adolescencia tecnológica: una época de grandes logros, avances, descubrimientos, inventos; pero al mismo tiempo de grandes contradicciones. Nunca como en el siglo XX la tecnología --en constante progreso-- ha modificado tanto la vida sobre el planeta. Nunca como en estos últimos cien años hubo tantas guerras y muertes. Nunca como en el siglo anterior aprendimos tanto sobre nosotros mismos y sobre el mundo que nos rodea. Y en esa búsqueda el ser humano se adentró en la aventura de revelar los misterios de la vida; inició con el entendimiento real de sus orígenes evolutivos y hoy se perfila hacia el borde de una nueva revolución para nuestra especie: el desciframiento del Libro de la vida, del mapa del genoma humano, acontecimiento que cambiará para siempre la forma en que nos comprendemos como individuos interrelacionados con cada uno de los seres vivos de este mundo, descubrimiento que modificará el curso de la historia y de nuestra evolución. Este avance significa potencialmente una gran revolución dentro del conocimiento científico, cuyas primeras posibles aplicaciones podrán reflejarse en el campo de la salud: con este tipo de tecnología los expertos podrán reconocer, y tal vez corregir, incluso desde antes de la concepción, los riesgos de enfermedades crónicas. Ahora los científicos saben que nuestra especie cuenta con 30 mil genes, cuando se calculaban 100 mil. Esta cifra es reveladora si tomamos en cuenta, por ejemplo, que la mosca de la fruta cuenta con 13 mil y que coincidimos con ella en 60% del ADN: esto significa que con un tercio más de información genética, el embrión humano construye un cerebro 300 millones de veces más complejo que el de la mosca drosophila. ¿Fin del racismo científico-religioso-social? Uno de los datos más interesantes que se encontró, es el hecho de que el 99.99% del genoma es idéntico en todos los seres humanos: sólo el 0.01% determina los rasgos físicos particulares que nos diferencian y nos predisponen a padecimientos de salud. A través de la historia y hasta nuestros días, diversas sociedades, gobiernos, reyes, líderes sociales, religiosos y políticos han argüido con base en distintos "razonamientos" (incluso "apoyados por la ciencia") la diferencia entre las razas de la especie humana, siempre con el afán de demostrar que la propia es superior y justificar así su supremacía y el derecho a ejercer la dominación hacia las demás. Con los descubrimientos que permiten y permitirán avances en la comprensión de lo que significa desde la biología y la genética el ser humano, junto con la aportación de disciplinas humanistas, todas aquellas tesis y nociones que utilizan la discriminación racial a partir de las diferencias físicas, toda humillación a otros por su color de piel, su lugar de procedencia, sus costumbres, etcétera, ya no tendrán bases para argumentar la superioridad de ninguna raza.
Algunos resultados Esta odisea científica para dibujar el mapa genético inició en 1990 con el consorcio denominado Proyecto Genoma Humano (PGH), integrado por científicos de 18 países con financiamiento público; y desde hace un par de años la compañía estadounidense Celera Genomics empezó sus investigaciones con recursos privados. Ambas agrupaciones han trabajado por separado en el desciframiento del Libro de la vida y de las funciones que desempeña cada gen, pero han presentado sus conclusiones de manera conjunta. Entre éstas podemos mencionar que: *El 4.8% de los genes está destinado a reacciones químicas dentro y fuera de las células. * El 10.2% produce enzimas, que catalizan las reacciones bioquímicas de nuestro cuerpo. * El 5% tiene como función participar en la estructura de la célula. * No obstante los avances en la materia, hasta el momento se desconocen las tareas de aproximadamente el 42% de los genes. Mientras tanto, con las aplicaciones inmediatas y a mediano plazo que estos descubrimientos pueden tener en la vida de la humanidad; pero también debido a la propuesta de "patentar" esta información y "comercializar" tales licencias, hoy en día se ha abierto un debate en torno a las posibilidades éticas, económicas, políticas o sociales que esta tecnología y conocimientos pueden implicar. Así se discute sobre el libre acceso a esta información, pues la compañía norteamericana Celera Genomics pretende patentar1 y vender al mejor postor sus descubrimientos. Sus primeros clientes potenciales serían los grandes laboratorios farmacéuticos. Ante tal situación la ONU expresó en 1998 --en su Declaración Universal sobre el Genoma Humano-- que "...el patrimonio genético de los seres humanos no puede estar sometido a intereses comerciales... El genoma humano es la base de la unidad fundamental de todos los miembros de la familia humana y del reconocimiento de su dignidad física y su diversidad. En un sentido simbólico, es el patrimonio de la humanidad".
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Posibles panoramas I. La inercia y la lógica que desde hace unas tres décadas ha movido al mundo, es la del mercado y la de las ganancias. Si el día de mañana se cumplieran las expectativas que estos avances prometen, ¿cuál sería el potencial económico que esto generaría? Supongamos que a corto plazo sea factible detectar y solucionar a tiempo cualquier posibilidad de enfermedades crónicas en la futura descendencia; y además, con la misma tecnología, crear los medicamentos o tratamientos necesarios para lograr tales efectos. ¿No querría cualquier persona que sus hijos nacieran lo más sanos posible y eliminar así cualquier probabilidad de padecimientos de este tipo? En caso de que se patentaran estos descubrimientos, sólo los grandes laboratorios y consorcios farmacéuticos podrían adquirir los derechos sobre tales conocimientos. En primera instancia serían ellos --como dueños de los derechos-- quienes decidirían cómo, cuándo, dónde, a quién y a qué precio vender tal información. También serían ellos quienes definirían el costo de los productos y/o métodos necesarios. ¿A cuánto equivaldrían las ganancias generadas por este mercadeo de información, técnicas y medicinas genéticas? ¿Es correcto que unos cuantos resulten beneficiados económicamente de algo que nos pertenece a todos los seres humanos? Además, esta clase de medicaciones y tratamientos elevarían su costo dependiendo de la ley de la oferta y la demanda: a mayor demanda de un producto, más se acrecienta su precio. ¿Cuántos de nosotros tendríamos la solvencia económica para adquirirlos? Pero hay otras implicaciones. Si sólo los adinerados van a tener la posibilidad de adquirir estos servicios, a la larga se generaría una sociedad con dos segmentos muy (¿más?) claros: los ricos, que además tendrían mayores expectativas de vida y salud; y los otros, la mayoría de la población, que quedarían desprotegidos y sin la misma calidad de oportunidades. Este sector minoritario pero "saludable" de la población podría fácilmente plantearse, ahora sí con bases, como una raza superior.
A mediados del siglo pasado Aldous Huxley escribió Un mundo feliz, novela en la que el autor de ciencia-ficción parece que se adelanta a los acontecimientos que aquí presentamos: nos narra cómo sería un mundo en el que la sociedad está determinada por la selección genética artificial con ciudadanos de primera, de segunda y de tercera; y en donde dependiendo del estrato social al que uno pertenezca es determinada la calidad de vida, la inteligencia, la posibilidad o imposibilidad de reproducción, el tipo de trabajo al que están capacitados; hasta la posibilidad de amar a quien desean. ¿Es el mundo que estamos construyendo a inicios del nuevo milenio? II. Actualmente se delibera sobre la posibilidad de la aparición de la discriminación genética: polémica basada en el temor de que la revolución médica y de diagnóstico, prometida por el trazado del mapa genético, pueda producir exclusiones de diversos tipos. Con esa información a la mano, por ejemplo, los empleadores y las aseguradoras pueden identificar con anticipación individuos predispuestos a enfermedades crónicas. ¿Sería esta una novedosa forma de minusvalía genética? Los gobiernos también podrían utilizar esta información para segregar o discriminar amplios sectores de la población, pues ahora tendrían el contexto necesario para relegar a alguien o inclusive para negarse a brindar prestaciones tales como el seguro social. III. Sin embargo, también está el panorama positivo y optimista, en el cual todos estos conocimientos y nuevas tecnologías permitan hacer la vida de los seres humanos más rica, saludable y segura: donde muchas de las enfermedades y padecimientos que abaten a nuestra especie empiecen a quedar paulatinamente en los libros de Historia. Para tal efecto es necesario que, desde este momento, gobiernos, científicos, investigadores, filósofos, jurisprudentes, sociólogos y la sociedad en general, reflexionemos, discutamos, analicemos y delimitemos cada uno de estos posibles panoramas. Es esencial empezar a construir hoy el mundo que queremos para mañana, para cuando el futuro nos alcance. En Red Escolar creemos que la educación y la información --accesibles y disponibles para toda la sociedad-- serán claves para sentar las bases de ese mundo; que es necesario empezar a prepararnos y a empaparnos de tales conocimientos para entonces tomar decisiones oportunas y correctas. Estamos entrando a una época llena de promesas, retos e innovaciones para el género humano; pero que también requiere de nosotros una gran responsabilidad, ¿no creen? 1. Es justo señalar que sólo la empresa norteamericana Celera Genomics ha propuesto patentar tales descubrimientos, pues el consorcio del Proyecto Genoma Humano (constituido por científicos de 18 países y financiado con fondos públicos) se opone a tal proposición y se han manifestado por el libre acceso a toda la información que día con día se está generando. Si desea leer el artículo completo, diríjase a: la página del Genoma Humano en Red Escolar
Ezequiel Tinajero |
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