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Lineamientos para artículos
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Las páginas que siguen están dirigidas a dos destinatarios: en principio a todos aquellos que, en algún momento de su vida, han sentido el temor de enfrentar la hoja en blanco; y por otra parte a quienes han traspasado ese umbral, pero todavía les cuesta trabajo reconocer que siempre hay una mejor manera de decir las cosas. Y no se trata de una apreciación subjetiva sobre lo que escriben, sino de la efectividad para transmitir un mensaje por escrito: desde un recado a un compañero de oficina hasta una elaborada carta de amor a la persona de sus sueños.
Conjuros: un taller de redacción, a cargo del escritor y editor Felipe Garrido, está dirigido a todas las personas interesadas en mejorar la calidad de sus textos. El proyecto colaborativo se apoya en un programa de televisión que se transmite por Red Edusat en el canal 13 los jueves de las 10:30 a las 11:00 y es repetido los mismos días de las 16:30 a las 17:00 horas. Complementariamente maneja, a través de Internet, una página dentro del sitio de Red Escolar para que los interesados conozcan el proyecto, su propósito y lineamientos y, con base en lo anterior, envíen sus textos, mismos que serán revisados, comentados y enviados a sus destinatarios. En Conjuros nos ocupa la palabra escrita. Si escribimos, sabremos definir con más claridad nuestros sentimientos y lo que pensamos; sin embargo, a veces nos falta precisión para expresarnos cabalmente. Todos podemos escribir mejor si se nos señala la manera de hacerlo; precisamente el propósito del taller es convertir a sus alumnas y alumnos en artesanos de las palabras para dotarlas de la forma, la expresividad y la fuerza deseadas. La escritura y el pensamiento se retroalimentan: al desarrollar una escritura más precisa, el hecho de ensayar distintas formas de escribir y reescribir nuestras ideas nos permite organizarlas y hacerlas más profundas. Mejorar nuestra manera de escribir nos permite alcanzar mayores niveles de comunicación, con nosotros mismos y con los demás: en este sentido el taller también tiene el propósito de ser una ventana que nos permita asomarnos al trabajo de algunos escritores mexicanos contemporáneos, a través de entrevistas: cómo empezaron a escribir, cuál es la relación entre la lectura y la escritura, en qué consiste el trabajo de corrección, así como enterarnos de algunos mensajes que mandan a los jóvenes. Enriqueta Ochoa 1, reconocida poeta, nos narra cuándo comenzó a mostrar lo que escribía: Cuando yo estaba en sexto año nos encargaron como tarea que habláramos sobre la maestra. Entonces me encerré en mi cuartito, y empecé a escribir que el maestro es como un faro y que la vida es como un mar turbulento, donde todos estamos buscando cómo salir, cómo encontrar la luz... En realidad no me acuerdo cómo estaría eso, ¿verdad? pero recuerdo que eso fue lo que más me gustó de lo que escribí. A mí la maestra no me quería; y no me quería porque andaba con mi papá de novia. ¡Pues cómo me iba a querer! Y de pronto me dice: --A ver, pasa para que escuchemos lo que escribiste sobre la maestra... Ella esperaba una agresión. Le leí lo del faro y el mar, y todavía le agradecí a la maestra. Me arrebató lo que escribí y lo rompió: --¡Yo les pedí que escribieran lo que ustedes sintieran, no que fueran a copiar de alguna revista lo que escriben! "Ah, entonces yo no escribo mal --me di cuenta--; puedo escribir como se escribe en las revistas y en los libros..." No me puse a llorar ni nada. ¡Sentía una alegría muy grande! Desde entonces no dejé de escribir. Un primer paso para tener una redacción adecuada y comprensible consiste en el ejercicio de la lectura, preferentemente en voz alta, de distintos tipos de texto. En un principio quizá resulte difícil entender todo lo que se lee --y más cuando no se tiene la costumbre de hacerlo--, pero con un poco de práctica se descubrirá la magia de añadirle sonoridad a los signos que se recorren con la vista. En la literatura resulta muy sencillo otorgarle vida a los distintos personajes mediante la dramatización; esto es trasladarse a la situación emocional que se presenta, con la idea de hacer la lectura mucho más amena e interesante. La relación entre la lectura y la escritura --dice Ethel Krauze 2 -- son las dos caras de una misma moneda: no se concibe una sin la otra. Para un escritor, para cualquier persona que escriba, aunque no sea un profesional de la literatura, la lectura es alimento... Todo lo que vas leyendo va directo a la sangre; esa sangre interna, esa sangre de tu emoción, de tu espíritu, de tu cerebro, está nutriendo a tu organismo. Ya que acabé mi novela y quedé flaca, destrozada, me meto a mi hospital a que me atiendan muy bien. ¿Qué quiere decir eso? Me pongo a leer. Y de ahí comienzo a alimentarme de la visión que tienen otros autores, otras autoras; de las palabras que resuenan en la voz de otra gente que escribe, y eso me va alimentando... ¡Claro que sí! Una creencia bastante difundida en nuestros días, es aquella que ubica al escritor como una persona poseedora de un don especial; como un ser capaz de traducir inmediatamente en palabras lo que necesita expresar... Nada más alejado de la realidad: sólo la práctica y la corrección sistemática --entendidas como un ejercicio constante-- son las principales herramientas en este trabajo. Al respecto, David Martín del Campo 3 expresa: La autocrítica es muy necesaria. En las clases de redacción que imparto en la SOGEM, la escuela de escritores, busco una imagen ilustrativa para que los alumnos mejoren su escritura. Les pregunto: --¿Cuál es la escultura más maravillosa del mundo? Sin duda alguna, me responden que el David, de Miguel Ángel. Yo pregunto de nuevo: --¿Cómo es? De diversas maneras me describen la escultura en su aspecto de forma. Entonces les digo: --No, es una piedra. Me perdonan, pero hace mil años era una piedra; lo que hizo Miguel Ángel fue quitarle lo que sobraba y dejar lo que tenía que estar. Continúo diciéndoles que con la escritura sucede lo mismo: le tenemos que quitar todo lo que sobra. Uno hace un boceto de una historia que desarrolló, pero siempre le sobra y le sobra... Tiene que seguir puliendo y puliendo, hasta que sus contornos queden casi perfectos: cuando uno se da cuenta de que no le sobra nada. Si empieza a sobrarle, si hay elementos de más; si está grosera en el sentido de que le sobran capítulos, descripciones o historia, empieza a molestar. Comienza a dar flojera. Tal vez lo que escribieron se pueda dejar durante un par de semanas, o nunca en su vida lo vuelvan a tomar. Pero en un sentido estricto, ¿qué es corregir? Para resolver nuestra duda, le preguntamos a Sandro Cohen 4: una vez que tu texto está terminado, ¿lo revisas o lo das a leer a otras personas? ¿Qué piensas de la autocorrección? Corregir es la mayor parte de la escritura; escribir es relativamente fácil una vez que se tiene la costumbre, pero lo que sale de primera intención es algo que requiere mucho cuidado después... Si publicamos lo que escribimos o si lo entregamos al maestro sin correcciones es un desastre porque cometemos muchos vicios sin darnos cuenta: repetimos palabras sin necesidad, no buscamos sinónimos, presentamos errores en la construcción de palabras y faltas de concordancia gramatical, que son muy comunes en el lenguaje hablado pero que son fatales en el lenguaje escrito. Con una corrección podemos eliminar hasta el noventa y cinco por ciento de los problemas. Yo me corrijo sin descanso hasta que las cosas quedan bien. Cuando debo entregar algo de un día para otro, trato de que otra persona lea lo que escribo porque tiene ojos frescos. Cuando uno está contaminado con la idea de lo que acaba de escribir, no lo lee porque todavía tiene la idea en la cabeza. Ahí tiene las palabras: en lugar de ver el error, ve lo que tiene en la cabeza pero no lo que está en el papel porque está demasiado cerca. Por eso resulta muy importante que otra persona lo lea. Por su parte, Hernán Lara Zavala 5 nos da su punto de vista acerca del trabajo de corrección; y hace un especial énfasis en el antes y después de la llegada de las computadoras: |
Mira: antes de que llegaran las computadoras escribía todos mis textos a mano, con pluma fuente, en un cuaderno amarillo rayado. Era parte de mi rutina. Nunca escribí directamente en la máquina de escribir. Ahora, con la computadora, todo se facilita. Muchas veces hago el primer borrador a mano y luego en la computadora; otras veces directamente en la máquina, aunque hay que tener mucho cuidado de no leerse a uno mismo en la pantalla. Siempre tiene que ser en papel o, como dicen en la jerga, "en blanco y negro". La pantalla es muy engañosa y a veces, si uno no tiene el cuidado de imprimir sobre papel, se cuelan muchos errores: gazapos, ripios y toda clase de problemas que el escritor tiene que cuidar. Hernán Lara Zavala y Ethel Krauze hacen uso de la palabra para enviar un mensaje a los jóvenes: Yo diría que todos ustedes sean lectores --expone Hernán--, porque no todos van a ser escritores. Pero sí les puedo asegurar que los muchachos que leen serán más ricos espiritualmente que aquellos que no leen. Aquellos que sientan un llamado, una vocación para escribir, leerán con más atención; porque su lectura ya no será inocente, nada más por placer: harán una lectura más maliciosa, ya que leer mejora el vocabulario. El lenguaje es una de las armas más maravillosas que nos han concedido a los seres humanos. En el proceso de la escritura ustedes se van a conocer a sí mismos, y van a permitir que quienes quieren que los conozcamos por su escritura conozcan la parte más íntima y personal de todos ustedes: la que hace que cada uno de nosotros sea diferente. Por su parte, Ethel Krauze expresa: Hablar, escribir y leer son los latidos del corazón; son la respiración. Son el sentido de la vida que tú quieras encontrar. La escritura y la lectura te ayudan a saber quién eres, siempre te acompañan en la vida. Nunca estás solo, jamás estás solo. Por más mal que te sientas: más abandonado, abandonada y confundido o confundida; por más perdido o perdida que te sientas, la lectura y la escritura son tus hadas madrinas, tus amigos, tus compañeros, tus padres, tu dios personal... No los abandones: hazles un huequito en tu tiempo, en tu vida porque andando el tiempo vas a ver de qué manera esa semillita que tú siembras va creciendo como un árbol frondoso que permanecerá cuando estés en el más allá. Lo que escribes se queda en el más acá y ayuda a otros. Así que reitero mi invitación a que te asomes a este mundo. Esperamos que este breve acercamiento a los escritores mencionados nos haga reflexionar, una vez más, acerca de la importancia de la lectura y la escritura en la vida cotidiana. En la formación de nuestras alumnas y de nuestros alumnos, independientemente de la elección profesional a la que aspiren, la lectura y la escritura --entendidas como el conocimiento y la práctica del lenguaje-- abrirán una y otra y otra vez a lo largo del tiempo nuevas rutas, brechas y caminos por explorar y conocer. 1 Enriqueta Ochoa nació en 1928. Ha sido profesora normalista y universitaria, así como coordinadora de diversos talleres literarios. Entre sus obras principales, que la han hecho merecedora de premios y homenajes, destacan Retorno de Electra y Bajo el oro pequeño de los trigos (Antología poética 1947-1996).
2 Ethel Krauze, poeta, ensayista, dramaturga y narradora, nació en 1954. Profesora universitaria y coordinadora de diversos talleres literarios, es autora de más de quince libros, entre los que podemos mencionar Cómo acercarse a la poesía, Amoreto y El secreto de la infidelidad.
3 David Martín del Campo nació en 1952. Licenciado en Periodismo por la UNAM, es autor del libro de crónicas Los mares de México y del libro de cuentos infantiles El tlacuache lunático. Fundamentalmente novelista, es reconocido por Las rojas son las carreteras, Dama de noche, Alas de ángel y El año del fuego.
4 Sandro Cohen, naturalizado mexicano, nació en 1953. Poeta, ensayista y coordinador de diversos talleres literarios, es autor de Antología poética de Elías Nandino, Los cuerpos de la furia y Línea de fuego, entre otros libros.
5 Narrador y ensayista, Hernán Lara Zavala nació en 1946. Profesor y funcionario cultural universitario, es autor de numerosos libros, tales como Antología del cuento inglés del siglo XX, De Zitilchén, Contra el ángel y El hombre equivocado.
Gonzalo Vázquez M. Colaborador Revista Red Escolar |
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