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Leer para compartir

Los grandes libros, quiero decir, los libros necesarios, son aquellos que logran responder a las preguntas que, oscuramente y sin formularlas del todo, se hacen el resto de los hombres.

Octavio Paz


Giovanni Bellini, Dan Jerónimo leyendo.

La escritura, como una consecuencia del habla, es una suerte de memoria: el ser humano la inventó para expresar sus emociones, para dejar constancia de los hechos en los que participaba o que ocurrían a su alrededor, y más tarde para comunicarse con otras personas que no estaban frente a él. A partir de entonces comenzó a desarrollar distintos tipos de texto, de acuerdo con sus necesidades, con el fin de encontrar la eficacia en el momento de exponer sus ideas.

Es evidente que el hecho de saber leer y escribir no nos hace lectores y escritores; puesto que la adquisición de la lectura y la escritura es un proceso gradual, adquirir los códigos elementales no equivale a utilizar estas herramientas a plenitud:

La lectura es indispensable para el desarrollo pleno del lenguaje y, con él, de la capacidad de raciocinio, de abstracción, de conceptualización y de juicio. La lectura, la palabra escrita, nos capacitan para pensar mejor, para analizar y discernir, para entender a los demás y para hacernos entender, para formar nuestro criterio y compartir con los demás nuestras opiniones, nuestras propuestas y nuestra visión del mundo. 1

Por iniciativa gubernamental se decidió convocar a las mexicanas y los mexicanos a participar en el Programa Nacional Año de la lectura 1999-2000, bienio en el que arranca la puesta en marcha de un proyecto permanente para que la lectura adquiera un lugar central, dirigido hacia tres ámbitos fundamentales: las escuelas de educación básica, la sociedad en general y los medios de comunicación, con la idea de hacer que la población se acerque a la lectura como una práctica cotidiana y satisfactoria, propiciar la producción accesible de libros, y multiplicar tanto las oportunidades como los espacios en donde se pueda leer.

A pesar de la ampliación de la cobertura educativa y el crecimiento de la escolaridad promedio en las generaciones jóvenes, una proporción importante de los alumnos que terminan sus estudios de primaria y aun de secundaria, no adquiere una competencia sólida en los usos de la lectura y la escritura, y por lo tanto no habrá formado los hábitos y la afición de un lector autónomo. Este fenómeno está influido ciertamente por factores culturales que se generan fuera de la escuela, pero también es evidente que un proceso educativo, relativamente prolongado, no ha podido asegurar a la totalidad de sus alumnos una formación coherente y progresiva en el dominio de la lectura.

Las acciones relacionadas con la educación básica están dirigidas a tres espacios y destinatarios diferentes: los alumnos de preescolar, primaria y secundaria, con la idea de que logren progresivamente la adquisición sólida de la lectura y la escritura como medios de aprendizaje, y procuren la lectura voluntaria y libre; los maestros de educación básica, para que vayan más allá de la lectura que realizan por necesidades de su ejercicio profesional; y finalmente las madres y los padres de los alumnos, con el propósito de que participen en la formación de sus hijas e hijos como lectores y con el objetivo de que dicha participación estimule también su evolución como lectores libres.

La educación preescolar juega un papel fundamental como estímulo y preparación para la lectura. El programa sugiere una educación mediante la cual tanto las niñas como los niños perciban que así como las representaciones gráficas pueden ser expresadas oralmente, de la misma forma nuestros pensamientos o expresiones orales pueden ser representados gráficamente. Es importante a su vez que descubran los caracteres escritos no sólo como portadores de sonidos, sino de significados; lo anterior les ayudará a comprender que nuestras expresiones orales y pensamientos pueden ser representados mediante los caracteres escritos, y que mediante la lectura de éstos podemos recuperar la expresión oral.

Es necesario que durante este proceso las niñas y los niños se acerquen a los libros --vistos como objetos comunes, accesibles a todos-- mediante la interacción con el maestro: al escuchar la lectura, al ver escritas sus expresiones orales durante la construcción de sus argumentos, irán adquiriendo nociones de prelectura tales como la direccionalidad de la escritura y la separación de las palabras.

Para la educación primaria, el programa sugiere que las niñas y los niños transiten de la decodificación a la comprensión y, desde luego, vayan ubicando la diferenciación de propósitos y géneros en los textos. Es necesario que ejerciten la lectura paralelamente al intercambio oral y a la escritura en todas sus materias, lo que les permitirá conocer distintos tipos de texto. Además de participar en diversas formas de practicar la lectura (en voz alta, como oyentes o lectores; en equipos que se alternan la lectura y la comentan; en juegos de anticipación, construcción de argumentos y desenlaces; en la lectura personal y silenciosa), requieren en la escuela de un lugar apropiado para leer que incluya el préstamo domiciliario: toda vez que desarrollen su curiosidad para explorar los libros por iniciativa propia, estarán en condiciones de formarse como lectores autónomos.

La educación secundaria constituye un momento crítico en la formación de lectores. El cambio de intereses y de modo de vida que caracteriza a los primeros años de la adolescencia y las influencias de la cultura juvenil contemporánea, poco favorables a la lectura, le confieren a la escuela un papel decisivo; ya sea para que los estudiantes ejerciten y preserven su capacidad y su interés como lectores, o bien para que sólo practiquen la lectura cuando ésta tiene un sentido claramente utilitario:

La cultura juvenil ha cambiado. La influencia acumulativa de la televisión, la nueva música popular, las publicaciones para jóvenes, la publicidad, han creado un nuevo universo de modelos y referentes en torno a la conducta, la apariencia, los intereses, el lenguaje y las formas de relación de los adolescentes. La cultura que hoy domina es distinta por su uniformidad, que reduce el margen de las particularidades y por su penetración, que invade espacios y tiempos que en otra época eran ocupados por lo familiar y por el entorno cercano de convivencia. Por sus rasgos determinantes, ese universo cultural es profundamente antiintelectual, visual, cargado de estímulos instantáneos. La lectura, particularmente la de libros, está ausente y, por contraste con otras opciones, aparece como una actividad casi anormal en un joven. 2

La exploración de las maneras como se imparte la asignatura de Español en la educación secundaria ha encontrado una enseñanza centrada en la gramática formal y una utilización errónea de la literatura, que da más importancia a su historia que al acercamiento de los alumnos a las obras. Los textos leídos no coinciden con el interés y la capacidad de los adolescentes para entender, ubicar y disfrutar una lectura. De ahí que tanto su imposición como la infrecuencia de actividades de grupo relativas a lo que se leyó no favorecen el acercamiento de los jóvenes a los libros. Además la falta de bibliotecas y la limitación de los acervos y de los sistemas de préstamo, convierten dichos espacios en salas de estudio para la realización de tareas.

Para la educación secundaria el programa propone reforzar el tema de la lectura autónoma; esto es dotar al maestro de la orientación y los instrumentos básicos para explorar los hábitos de lectura y las preferencias de cada alumno, lo que le permitirá ampliar el repertorio de las lecturas con la idea de recuperar a quienes poseen niveles bajos y brindar una mayor libertad a los lectores habituales; preparar el material para un programa de capacitación general de profesores, independientemente de las asignaturas que impartan; sistematizar y generalizar la evolución diagnóstica de competencias de lectura y redacción por entidades, escuelas y grupos escolares, y adoptar una política franca de atención a los problemas que se detecten, para lo cual es indispensable el diseño y la puesta en marcha de un programa progresivo de mejoramiento, creación y dotación de bibliotecas.


Mary Cassat, En el Balcón.

En este proceso formativo el profesor juega un papel fundamental. Un maestro que no lee por gusto, que no disfruta la lectura, difícilmente puede contagiar el entusiasmo de sus alumnos hacia ésta como un hábito placentero; y menos aún hacer de la lectoescritura un motivo de interés y participación activa dentro del aula. La gramática no es sólo un conjunto de reglas que deben ser aprendidas; su asimilación será más efectiva y más interesante para los alumnos cuando se refleje en su exploración de la lengua escrita.

Como plantea Olac Fuentes Molinar, subsecretario de Educación Básica y Normal de la SEP, sería importante que los maestros que han logrado hacer de la lectura y la escritura una actividad cotidiana, inteligente y creativa, hablaran con sus compañeros para organizar talleres, seminarios y reuniones informales con la idea de potenciar su experiencia:

Tenemos mucha gente valiosa en el sistema y en este trabajo lo que necesitamos son aliados; lo que menos nos beneficia son las exclusiones. Tenemos que jalar a esos maestros. Sé que hay otros a los que es muy difícil cambiar de forma de trabajo, pero hay un gran número que quisiera hacer las cosas bien y no sabe cómo. Yo tengo el optimismo de creer que muchos maestros quieren hacer las cosas bien, simplemente porque se sienten mejor si las hacen bien, pero a veces no tienen la claridad, la información, la orientación para saber qué quiere decir hacerlo bien. 3

Más allá de la presencia del programa en los medios de comunicación, Año de la lectura no sólo hace énfasis en la retroalimentación del trabajo que se realiza dentro de las aulas, mediante la participación de las madres y los padres de familia, sino en la promoción de los Rincones de lectura, Círculos de lectores y la elaboración de actividades literarias diversas con la idea de reunir a los jóvenes en torno de la lectura, en espacios de convivencia alejados de las formalidades de la escuela.

Sólo nos resta mencionar que como parte de las obras emprendidas, se ha incluido la página electrónica del Año de la lectura http://lectura.ilce.edu.mx/ --inserta dentro de las Actividades permanentes de Red Escolar-- creada con la finalidad de presentarnos la lectura desde distintos ángulos. En este sentido, ahí podremos encontrar opiniones de escritores sobre la lectura; reseñas de obras diversas para todas las edades; libros y revistas; talleres literarios; directorios de bibliotecas públicas y de organismos comprometidos con el fomento a la lectura; así como un sinnúmero de artículos y programas estatales relacionados con la práctica de la lectura y la escritura, tales como estrategias y sugerencias para darles inicio, el ámbito familiar en la formación de los lectores y diversas formas de practicar la lectura, por mencionar algunos.

Toda vez presentada una síntesis del esfuerzo realizado por la SEP en materia de fomento a la lectura, coincidimos con la estudiosa de literatura juvenil Michéle Petit cuando expresa que leer es una forma de construir la identidad, y es también la promesa --para muchos grupos marginados-- de ir más allá de un pequeño círculo.

Notas:
1. SEP-CONACULTA: Programa Nacional Año de la lectura 1999-2000, p. 6
2. Ibid., p.29
3. Fuentes Molinar, Olac, "La lectura en la escuela", en Transformar nuestra escuela. México, SEP, Año 3 número 5, p. 3


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