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En los últimos años y a partir del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, puesto en marcha en 1992, se hacen planteamientos más acordes con la propuesta del Programa Emergente de Actualización del Maestro, después con los Programas de Actualización Magisterial y por último, con el Programa Nacional de Actualización Permanente (PRONAP). Es necesario señalar que éstos no han tenido el impacto esperado por lo menos en el nivel de la educación primaria, donde desempeñamos nuestro trabajo, como tampoco cuentan con una propuesta de formación y actualización dirigida al uso de los medios de comunicación en el aula. En el Programa de Desarrollo Educativo 95-2000 del gobierno federal se apunta: "Los maestros son factor decisivo de la calidad de la educación." Más adelante se dice: "Entre los factores con mayor influencia en el desempeño de los educadores, se encuentra su formación inicial [...] y un sistema eficaz que ofrezca oportunidades permanentes para la actualización y perfeccionamiento profesional de los maestros en servicio."1 Si bien en el mismo documento se mencionan los medios electrónicos como apoyos en la educación, no hay una propuesta formal de actualización, capacitación, formación o mejoramiento profesional encaminada a este respecto. No hay para los maestros en servicio ni para las escuelas formadoras de docentes, léase escuelas de educación Normal, facultades de Pedagogía, etcétera. Ni siquiera existe una asignatura curricular en estas instituciones relacionada con la educación para los medios. Debemos institucionalizar una propuesta al respecto. Si bien se reconoce que los contenidos de los medios de comunicación (videos, audiocasetes, discos compactos, disquetes, etcétera) y los medios de comunicación en general deben contribuir al logro de los objetivos del sistema educativo nacional, en lo referente al mejoramiento de su calidad, cobertura, equidad y permanencia, se da por hecho que el maestro ya posee el manejo, la conceptualización y el enfoque de dichos objetivos. Todo parece indicar que los medios sólo sirven para la actualización del maestro, pero poco se propone que sean utilizados como recursos que faciliten el aprendizaje de los estudiantes de educación básica. La misma UNESCO, en su cuadragésima quinta reunión de la Conferencia Internacional de Educación, en 1996, expone que: "las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación constituyen uno de los elementos centrales de este mundo en transformación [...], que la informatización de la enseñanza es uno de los medios más importantes para realizar un nuevo paradigma educativo, dentro del cual los objetivos más pragmáticos de una especialización limitada pierdan importancia con respecto a la adquisición de conocimientos interdisciplinarios."2 No podemos soslayar el hecho de que los medios de comunicación están presentes en la cotidianidad de los alumnos; y de que en la escuela no se le ha dado la importancia que merece al hecho de que el niño convive una gran parte de su tiempo con los medios de comunicación. Muchos estudios confirman esta idea. La incorporación y utilización de la computadora en la educación básica, es un objetivo que se puede alcanzar en un mediano plazo; basta con recordar que entre 1985 y 1992, dentro del proyecto Computación Electrónica en la Educación Básica (COEEBA), "se distribuyeron 26 mil 750 equipos de cómputo según cifras oficiales."3 Muchas son las ventajas que se pueden obtener al usar la computadora como un apoyo en la labor educativa. Además de ser útil para efectuar actividades administrativas y recreativas, el docente puede aprovecharlas para facilitar el aprendizaje de sus alumnos. Por ello debemos promover su uso en el aula. Así tenemos que la computadora no es una panacea educativa; no es útil sólo para conocer sus componentes, como tampoco es solamente un apoyo para el control escolar. Hoy en día no es nada más un instrumento diseñado para guardar, brindar y adquirir información, tampoco es repetidora del modelo tradicionalista de enseñanza. El uso de la computadora en la educación promueve la transformación del proceso enseñanza-aprendizaje, fomenta la autonomía y la creatividad, y contribuye a elevar el rendimiento escolar. Por su integración de textos, imágenes y sonidos mantiene la atención y el interés del usuario, permite la interactividad y proporciona herramientas de aprendizaje muy valiosas. Entre otras, propicia el desarrollo de un pensamiento lógico que permite a los alumnos introducirse en escenarios que facilitan y mejoran su aprendizaje.
Los medios de comunicación --desde el libro hasta la computadora--, sólo son herramientas para ser usadas, más no son la solución. Es precisamente la utilización apropiada de dicha herramienta lo que le da la trascendencia y el significado. Vincular los medios de comunicación y la informática a la vida académica exige mucho más que saber usarlos. Si bien es importante el dominio de la herramienta tecnológica, esto no es suficiente: el uso pedagógico de la computadora exige una postura filosófica y una acción |
consecuente por
parte del docente; y sobre todo con respecto al hecho de conducir el
proceso de enseñanza-aprendizaje.
Es pertinente considerar que la aplicación de la tecnología, como un apoyo en el proceso enseñanza-aprendizaje, requiere del convencimiento y la participación del maestro. De ahí la importancia de llevar a cabo un programa encaminado a introducir y a familiarizar al docente en su utilización, pero desde luego con un enfoque distinto de lo que es la práctica docente tradicional. El contexto que rodea hoy en día a nuestros escolares, está conformado por las tecnologías de la información y de la comunicación. En este sentido, el sistema educativo mexicano tiene el compromiso de formar a los maestros en el uso de los medios en la educación; tanto en las escuelas normales, como con los maestros en servicio. Los cambios profundos que se viven año tras año en el campo tecnológico y de la comunicación; y por supuesto, en la vida de millones de mexicanos, no están reflejados en el ámbito escolar. En las escuelas aún no se han desarrollado programas o proyectos que acerquen a la realidad tecnológica a lo que se enseña en las aulas. El programa Red Escolar pretende llevar a cabo la vinculación; y puede extender su acción más allá del uso de la computadora, para que, junto con Red Edusat, se convierta en un vehículo formativo en el uso de los medios en educación (llámense radio, televisión, video, prensa escrita, computación, etcétera) para los maestros de educación básica. Hoy más que nunca, tan cerca del siglo XXI, debemos cambiar el concepto de alfabetización --como un equivalente de saber leer, escribir y realizar las operaciones matemáticas elementales-- por un concepto que considere la alfabetización para el uso de los medios de comunicación. En este sentido, "alfabetizado" debe significar ahora tener la capacidad de analizar, comprender, interpretar y poder expresarnos con y a través de los lenguajes de la tecnología y de la comunicación. Como profesores debemos conocer las características del lenguaje audiovisual y los beneficios que nos aporta su aplicación en la enseñanza, ya que además de alfabetizadores verbales podemos ser alfabetizadores visuales y audiovisuales. Una problemática presente en todo programa de actualización, es la resistencia de los docentes a participar. Parece que alejarlos de la rutina en la que han caído no es sencillo, toda vez que muchos de los cursos que se dan en ese "procedimiento de cascada" no son tan formativos como se suponía. Es necesario destacar que, precisamente por lo atractivo de los medios, el docente se va involucrando poco a poco en su uso y conceptualización. Y más aun: al encontrarles un significado cuando los usa con sus alumnos, el profesor se acercará cada vez más al desarrollo tecnológico, no sólo para tecnificar el aula sino sobre todo para asimilar su conceptualización y enfoque, muy distinto a la enseñanza tradicional educativa que hoy permea nuestras escuelas debido a la forma de actuar propia de los docentes de educación básica. Una vez más, aquí tenemos elementos para considerar que el ILCE, Red Escolar y Edusat, son fuentes importantes para el desarrollo de esta propuesta, por la cobertura que se empieza a tener, por su impacto, por su experiencia y porque la misma sociedad así lo requiere. Debemos ir más allá y entender que, proponer un cambio de actitud, conlleva la asimilación de los conceptos de lenguaje y sus múltiples codificaciones, la lectura de las imágenes tanto sonoras como visuales y la concatenación de lo verbal-audio-visual-escrito. Se pretende el manejo de la herramienta, pero fundamentalmente se trata de hacer objetivo el enfoque constructivista con el uso de los medios de comunicación; y a su vez tener elementos que nos lleven --no por decretos o decisiones oficiales sino por conciencia-- a transformar nuestra práctica docente y así podamos hablar de calidad educativa. La educación audiovisual debe estar presente en los programas curriculares de las escuelas formadoras de docentes, en los programas de actualización magisterial de educación básica, pero más, en los programas de educación primaria. Sus objetivos serían desarrollar la comprensión y la crítica de los medios en todas sus formas de expresión, para que como consumidores que somos, desarrollemos la competencia para comprender, criticar, interpretar lo que se nos presenta en los medios de comunicación.
La educación en los medios no puede quedarse sólo en la operación de los mismos, porque caeremos en el equivocado concepto que apunta a que "con que sepan hacerlo es suficiente"; no. Los profesores debemos conocer toda teoría que haga distinta la práctica educativa cotidiana. Al acercarnos, redefiniremos nuestra formación. Será como reeducar al educador que se ve constantemente reflejado en la aplicación de sus acciones docentes. Notas: 1. S.E.P., Programa de Desarrollo Educativo 95-2000, México, 1996, pp. 56-57, 86. 2. UNESCO, CONFITED 45/5, Proyecto de recomendaciones de la 45 reunión de la Conferencia Internacional de Educación, Ginebra, Suiza, octubre 1996, p. 10 3. S.E.P., op. cit., p. 90
Profr. Hermilo Martínez Vázquez |
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