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"Seguir siendo un escolar debe ser la ambición secreta del maestro."
En la actualidad ser docente implica poseer un espíritu visionario y renovador con una característica insustituible: ser científico. Los profesores debemos poseer una mentalidad triunfalista que ante cualquier obstáculo nos demos a la tarea de encontrar una meta visible y alcanzable. Durante mucho tiempo exprimimos hasta la última gota de los inseparables compañeros "gis y pizarrón", que fueron y siguen siendo indispensables en un alto porcentaje de espacios educativos. Para mí fueron el aire que respiré en mis clases y el agua que sació mi sed. Quedarme en esta etapa sería como adelantar la muerte del moribundo. Para renovar mi espíritu visionario fue indispensable recopilar el material que me ayudara en la labor de guía, y en la adquisición del conocimiento para aplicar la tecnología en el aula. No porque no fuera capaz de hacerlo sin esta ayuda y con las herramientas tradicionales; más bien fue el deseo de los alumnos y sus inquietudes las que me orillaron y me exigieron un cambio en el campo del conocimiento. Cuando en mi escuela se dio la oportunidad de tener los recursos de Red Escolar, nació en mí el deseo de trabajar en este campo. Por fortuna tengo el privilegio de ser el responsable del Aula de medios, hecho que abrió ante mí un horizonte con mayores perspectivas y con un panorama lleno de retos y de metas continuas. Actualmente los alumnos piden una mayor cobertura de tiempo en el manejo de los recursos del Aula de medios; los profesores tratan de aprovechar al máximo el tiempo del que pueden disponer para el uso de estos recursos, porque se han dado cuenta que a través de éstos pueden abordar o reafirmar contenidos específicos dentro de su labor docente. Navegar en la supercarretera de la información es parte de la cultura de una generación del nuevo milenio. La visión del alumno crítico se fortalece con el manejo de la computadora en el aula. El escolar ya no representa el automóvil que llega a la gasolinera con el tanque vacío para que lo llenen de combustible y así estar en condición de responder a la directriz que el profesor le ha trazado. En la actualidad podemos darle a los alumnos un contenido y, por iniciativa propia, investigan más allá de lo que el maestro pide. Es verdad que no todos los alumnos tienen la misma fortaleza para hacer suyos estos ejes del conocimiento tecnológico; cierto es que no todas las escuelas cuentan con este apoyo didáctico de punta, y que sus alumnos no tienen la oportunidad de apropiarse de estas habilidades, pero los que contamos con este recurso, seríamos únicamente lazarillos si no les diéramos a conocer la luz que puede llevarlos a una disciplina formativa para que adquieran un enfoque crítico. Es posible que el número de máquinas que ahora tenemos no sea suficiente, y que en algún momento necesitemos pedir a las autoridades educativas más apoyo en este rubro. Mi propuesta es olvidar lo que ha quedado atrás, para proseguir hacia adelante, hacia la meta que tenemos frente a nosotros. Luchar con el mayor esfuerzo contra la adversidad, fijando la vista en un objetivo claro |
y
alcanzable: utilizar y aprovechar al máximo la tecnología en el
aula.
Al revisar la programación que presenta Red Edusat, tiempo me faltó para grabar la cantidad de programas a los que tenemos acceso. Antes de perderme frente a los programas, retrocedí; me senté en mi escritorio de trabajo junto al servidor y a mi cronograma de actividades. Volví a la revista de programación y, con lápiz en mano, anoté los programas que podía utilizar con los alumnos en el grado y en el tema que realizaban con sus profesores: de esta manera mis compañeros de grupo tuvieron un apoyo más específico en cuanto a los temas que estaban desarrollando dentro del aula. Cada semana, junto al registro de entradas y salidas, mis compañeros podrán observar los temas que pueden utilizar en el Aula de medios. Programar la videocasetera me ayudó a dar más tiempo para emplear las computadoras en la investigación de temas que los profesores querían ver o reafirmar con sus alumnos. La adquisición de otros discos compactos ha enriquecido el acervo de este recurso didáctico con el que hoy contamos. Después de algunos meses de la aplicación directa de un programa que nos parecía muy complejo, puedo decir con satisfacción y voz firme: estamos avanzando hacia la meta que nos trazamos, y que nos ha quedado corta. Este proceso de adaptación nos llevó a reajustar, modificar y replantear lo que pensamos realizar en la práctica. Al escuchar la aplicación que cada responsable de Red Escolar le ha dado a este Programa, me vi en la imperiosa necesidad de hacer más dinámica y creativa mi tarea, tratando de incluir lo que me parecía innovador y lo que al respecto me parecía imposible de realizar. He intentado hacerlo pensando que sí es posible lograrlo. Afortunadamente trabajo en un centro educativo donde los padres tienen posibilidad de dar a sus hijos la oportunidad de tener una computadora en su casa; otros vieron la necesidad de esforzarse y comprar un equipo para sus hijos, y de esta manera explotar este recurso tecnológico que tenemos a nuestro alcance. Esto trajo consecuencias inmediatas en una suerte de reto para mí, porque tuve que prepararme con mayor ahínco para ayudar a los alumnos que ya sabían manejar una computadora. Varias veces tuve que ser sutil al pedirles que iniciaran el trabajo y me llevaran a donde ellos habían llegado, lugar al que yo aún no había podido llegar. La tecnología en el aula puede llegar a ser fundamental, indispensable; valiosa para la presentación de un tema o la confirmación de los conocimientos adquiridos por los escolares. Incomparable en la gran variedad de formas, diseños, colores, movimientos. Pero no puede sustituir la calidez humana que expresamos a los alumnos; esta afectividad, emotividad, cariño y comprensión no puede ser desplazada por la tecnología, por muy avanzada que sea. Compañeros maestros: utilicemos la tecnología sin temor, aprovechemos al máximo su eficacia, su aportación. Pero tengamos en mente que la tecnología fue creada por el ser humano; por el que piensa, por el que aprecia, por el que siente la afectividad y la sensibilidad de los alumnos. "Instruye al niño en su camino y, aún cuando fuere grande, no se apartará de él."
Profr. J. Fernando Calderón Torres |
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