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Experiencias

Caracol

El proyecto que a continuación se esboza es resultado del trabajo conjunto de coordinadores y estudiantes. La forma y el rumbo que ha tomado ha dependido de los intereses y deseos de los grupos participantes. No existe un autor individual, sino un trabajo colaborativo que da cuenta del interés y el gusto por nuestra labor educativa.

Caracol, actualmente en marcha, se ha desarrollado a través de Red Escolar, en el estado de Colima. Los vehículos que brindaron la posibilidad de crear espacios virtuales de colaboración con profesores y estudiantes de otros países fueron la computadora y el acceso a la gran red de información.

Las escuelas participantes son: El Liceo Xavier Marmier ubicado en Pontarlier, Francia, cuya coordinadora es la profesora Gisèle Rigaudier; la escuela Chehalis del estado de Washington en E.U.A., cuyo coordinador es el profesor Dave Chappell y la Escuela Secundaria Estatal Número 1 de Colima, México, cuya coordinadora es la maestra Iliana Esparza Aguirre. Un grupo de alumnos, cuyas edades fluctúan entre los 11 y 16 años, participan representando a cada una de las escuelas.

Los temas que han funcionado como detonadores del proyecto son: el lenguaje, la cultura y la vida estudiantil. A través de éstos, los coordinadores hemos llegado a establecer objetivos y metas comunes. La idea original nació de la necesidad de crear situaciones comunicativas donde los estudiantes se involucraran y establecieran diálogos de interés con compañeras y compañeros de otros países y que les permitiera practicar el español por medio de la lengua escrita usando un programa de cómputo. Esta idea se fue enriqueciendo a medida que tomaban forma diversos intereses paralelos. La socialización, el intercambio, la posibilidad de compartir y de crear conjuntamente, así como de tener referentes de otros espacios educativo-culturales, han sido los valores que se quieren fomentar y que forman parte estructural de la metodología.

Los contenidos que se abordan, tienen relación directa con las materias que cursan actualmente los estudiantes e involucran ejes temáticos de español, geografía, civismo, historia, expresión y apreciación artística e inglés. Los alumnos de Colima han tratado de escribir pequeñas frases y algunos han enviado cartas completas en inglés. Aunque esto no es obligatorio, por iniciativa propia tratan de hacerlo al ver que los compañeros extranjeros que les escriben, envían cartas en español, que están aprendiendo y ponen en práctica a través de Caracol.

El trabajo está organizado por etapas, que van desde la presentación individual hasta la investigación de un tema de interés común. Esto ha permitido que cada uno de los grupos participantes logre integrar contenidos específicos e intereses dentro de tiempos previamente definidos que responden a la manera en que cada grupo conjunta su dinámica escolar con aquella que se genera a través del proyecto. Caracol permite a los alumnos compartir y socializar sus experiencias, así como dar a conocer su entorno cultural con estudiantes de otros países.

De igual manera, nos ha brindado a los coordinadores, la posibilidad de socializar nuestra experiencia en la administración de recursos computacionales y en el empleo de estrategias didácticas con compañeros de otros ámbitos educativos que viven situaciones relativamente análogas.

A continuación quiero compartir, siguiendo los principios que han orientado este trabajo, la colaboración de la excelente coordinadora del proyecto en Francia, la profesora Gisèle Rigaudier, con quien hemos tenido el gusto y la suerte de colaborar.

Profra. Iliana Esparza Aguirre
Escuela Secundaria Estatal Número 1
Colima, México

Estimados lectores de Colima:

Les confesaré que les escribo estas líneas con cierta emoción. La misma emoción que experimenté cuando por primera vez empecé a navegar por la red y entablar diálogo en directo (chat) con gente del otro lado del mundo. Si bien el progreso humano nos ha llevado a veces a horrores, también nos brinda con el Internet, un formidable medio de comunicación y aprendizaje.

Los motivos que me llevaron al principio del curso a presentar una solicitud de correspondencia electrónica era esencialmente de tres tipos: lingüísticos, culturales y humanos.

Siendo profesora de español en Francia, más precisamente en Pontarlier, una ciudad de 20 mil habitantes al este del país, quería compartir con los alumnos mi experiencia en Internet, valiéndome de las extraordinarias oportunidades que ofrece, tanto a nivel de comunicación como de recursos documentales, y a la par, quería renovar y diversificar mi

pedagogía incluyendo actividades innovadoras que motivaran a los alumnos. El correo electrónico entre alumnos me parecía ser, y la experiencia que estamos llevando lo confirma, un medio idóneo para responder a estas metas.

Respecto al objetivo lingüístico, el intercambio electrónico de cartas, al crear situaciones auténticas de comunicación "obliga" a los alumnos que están en situación de aprendizaje de un idioma, a realizar esfuerzos de comprensión y de creación de documentos escritos con el objeto de ser comprendidos, ya no sólo y exclusivamente por el profesor, sino por jóvenes de su edad. Además, la variedad de los temas de diálogo entre los chavales -ellos eligen sus propios temas-, representa también la oportunidad de enriquecer sus conocimientos lingüísticos diversificándolos. Lo que despertó la motivación en los alumnos fue que pudieron expresar opiniones sobre temas que les gusta y conciernen. El entusiasmo de los chavales "cuajó" muy rápidamente al recibir las primeras cartas de sus nuevos amigos de Colima, cartas dedicadas a la presentación de los participantes y de su entorno --ciudad y comarca--. En efecto, fueron descubriendo con mucho interés que a miles de kilómetros de ellos, hay chicas y chicos que viven como ellos, que escuchan la misma música y a los mismos cantantes, que se apasionan por los mismos juegos electrónicos y tienen los mismos ocios... pero que tienen referentes culturales completamente diferentes de los suyos. Así, a modo de ejemplo, volvieron a descubrir --porque, yo diría que lo sabían de "forma artificial"-- que el clima, bajo el trópico es diferente del de aquí, que allá las temperaturas invernales son suaves, mientras que ellos, desde Francia, les contaban que hemos estado con mucha nieve y frío, y que incluso hubo una avalancha a 30 km de Pontarlier. De la misma forma, aprendieron cosas que les extrañan: la diferencia entre los volcanes

--uno de fuego y otro de nieve--, la existencia de criaderos de tortugas, la costumbre de llevar uniformes en las escuelas, la tradición muy curiosa de las aguas el día de Gloria y alguno que otro alumno se acordará de la receta de las flautas que le dio su amigo de Colima. Así se interesan por cosas y tradiciones que tal vez no les hubiesen interesado si el profesor --¡yo!-- fuera quien se los explicara. La evocación de Colima en las cartas de sus amigos, fue ocasión para dedicar una hora de clase al estudio de la página Web de Colima. Los alumnos franceses tuvieron que leer, tratar de comprender y luego completar un cuestionario sobre diversos temas que venían explicados en la presentación de la ciudad y de los volcanes. También será de interés para nosotros estudiar la página de consejos y recomendaciones en caso de sismos, de erupciones, y de huracanes para comprender así cómo las condiciones geográficas influyen mucho en la cultura de un pueblo, además de trabajar, "lingüísticamente" las expresiones de mandato y consejo en español --imperativos, subjuntivos...--, así como el vocabulario referente a estos fenómenos.

Lo que más ha contribuido a aguzar el interés de los chavales es que el objetivo cultural de este proyecto internacional Colima-Pontarlier les deja libertad para escoger el tema del cual quieren hablar. Pero, la novedad radica, sobre todo en que no hemos establecido ninguna clasificación jerárquica de los temas culturales, es decir, que hablar de la vida cotidiana, de literatura o de historia se vuelve un tema tan interesante el uno como el otro, porque todo es "cultura", todo es representativo de nuestras formas respectivas de ser y de pensar, de nuestra identidad.

Más allá de estos objetivos pedagógicos, personalmente valoro mucho en esta experiencia otro aspecto educativo: gracias a este tipo de proyecto, tal vez podamos contribuir a desarrollar en nuestros alumnos, que serán los adultos y ciudadanos de mañana, cierto humanismo. Un humanismo concebido como reconocimiento de lo que une a los hombres y les hace semejantes y parecidos, cualquiera que sea el lugar donde vivan. Un humanismo que sea sinónimo de comprensión, de aceptación mutua de nuestras diferencias y de respeto a éstas, que son las que enriquecen a la humanidad y nos preservan, todavía, de la lamentable uniformidad cultural que va invadiendo nuestro mundo.

Antes de acabar, quisiera decir que esta experiencia muy positiva de relaciones entre chavales franceses y colimenses, pese a los miles de kilómetros que los separan, no hubiera sido posible sin el interés, el entusiasmo y la motivación de la coordinadora del proyecto en Colima, mi estimada amiga Iliana Esparza a quien dirijo, en esta ocasión, mi sincero agradecimiento y mis amistosos saludos.

Profesora Gisèle Rigaudier
Lycée Xavier Marmier
Pontarlier, Francia

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